Y la cosa no llega

Marta empezó tras el verano en un trabajo nuevo. Era en lo que había estudiado y realizado un master, era el sueño de su vida. No se podía creer que finalmente pudiera trabajar en el puesto para el que se había preparado durante tanto tiempo. Cuando se incorporó en septiembre era la persona más feliz del mundo, con muchísimas ganas y pasión, entregando mucho más de lo que debía. Marta, hace unos días, tras meses de duro trabajo, tras las vacaciones de Navidad, no quiere incorporarse, dice que no le gusta su trabajo.

Cuando la felicidad no llega…

Va a trabajar a regañadientes, no tiene ilusión, le cuesta levantarse y todo le parece un problema. Pero ¿si es el trabajo de sus sueños? pero ella pensaba que iba a ser la mujer más feliz del mundo al trabajar en lo que había soñado. Pero si llevaba años preparándose, con su carrera y su flamante master, pero ¿qué ha pasado? ¿Por qué no le llega la felicidad?

La respuesta nos la puede dar Arthur C. Brooks quien en su trabajo Managing Happiness, afirma que es un error para la felicidad creer que después de… o cuando lleguemos a… seremos felices. La felicidad no llega con las metas, ni con los logros. Es un fallo importante creer que cuando alcanzamos un propósito o una meta, nos llega la dicha, la alegría y la felicidad.

Marta estaba tan entusiasmada corriendo hacia una meta, hacia ese ansiado final, que luego, cuando se encontraba en él, no es que no fuera feliz, sino que había depositado tanto en ello, que el conseguir ese propósito la decepcionó.

Muchas veces hemos dicho que la felicidad no está en el final del camino, sino en el recorrido. Correr sólo para llegar al final, es un error grave. No en vano algunos deportistas aseguran tras cruzar la meta de una gran carrera que ya están pensando en la siguiente. Una vida centrada en ser feliz seguramente estaría más centrada en disfrutar del paisaje, si haces deporte, en las sensaciones en el cuerpo, en las pequeñas fatigas musculares y cómo las vamos resolviendo.

Para que la felicidad llegue hemos de disfrutar de las pequeñas cosas de cada día, de los pequeños detalles, es ahí donde radica la felicidad. Si esperamos al gran momento, cuando estemos, seamos, consigamos… entonces la cosa no llega. No porque no sepamos disfrutar del éxito cuando lo conseguimos o porque seamos unos yonquis de lograr cosas, sino porque los logros, los objetivos los logramos cada cierto tiempo, pero un delicioso plato de comida, un cafe o un chocolate, un paseo por un espacio natural, lo tenemos al alcance de la mano y cada día. Y podemos ser felices en todos esos pequeños momentos…

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