Categoría: Vivencias

  • ¿Qué necesitas?

    En realidad poca cosa: atención, afecto y respeto.  Seguramente que, con estos tres ingredientes, nuestra vida será bastante plena. Sin embargo, no siempre encontramos esos tres productos en nuestro caldero. Hay quien busca experiencias exóticas, vivencias extraordinarias, pero, en general, no son necesarias. En general necesitamos poco, con esas tres pequeñas cosillas es suficiente.  Si las miramos en detalle, son significativamente importantes.

    ¿Qué cosas necesitas?
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    La atención dice el diccionario que es la acción de atender y seguidamente nos habla de cortesía, urbanidad, demostración de respeto u obsequio. Si nos fijamos demandamos atención desde que nacemos.  Pedimos comida a grito limpio, lloramos cuando no están satisfechas nuestras necesidades y así, nos acostumbramos a que es importante que nos atiendan. Cuando alguien nos presta atención nos manda una señal en la que va implícita el “tu me importas”, “eres valioso/a”, que influye directamente en nuestra autoestima. Además, yendo a otros aspectos, como las redes sociales, lo que buscan quienes publican con mucha frecuencia o quieren ser influyentes, es, precisamente, atención.  Evolutivamente y por supervivencia, la atención es clave, tenemos que llamar la atención de alguna otra persona, si queremos tener descendencia. Llamar la atención, ser el importante del grupo, da ciertos privilegios desde muy antiguo. 

    El Afecto: Volviendo al diccionario dice que es estar inclinado a alguien o algo.  En otra acepción, propone como cada una de las pasiones del ánimo, como la ira, el amor, el odio y especialmente el amor o el cariño.  Quedémonos con las palabras positivas: amor y cariño. Por tanto, quien nos muestra esos sentimientos de amor y de cariño, nos da afecto. Esas muestras, sin duda, son maravillosas para nuestro bienestar para estar felices, porque ¡Qué maravilloso es que alguien nos muestre afecto!  Es más, cuando nos dan una muestra de afecto sincera, tales como un abrazo, una palabra de ánimo, una caricia, nos sentimos enormemente bien, generando placer y felicidad.  

    El Respeto: Como no podía ser de otra manera, volvemos al diccionario. Con su definición da en el clavo: nos habla de veneración, miramiento, consideración. Es por eso que si tenemos en consideración a alguien, le damos valor, lo apreciamos, es por lo que es fantástico sentirnos considerados, mirados, valorados ¿A quién no le gusta sentirse respetado? Dándole una vuelta, pongámonos en la situación contraria: Si nadie nos hiciera caso —no nos miraran ni prestaran atención—, si nuestras opiniones e ideas no fuesen consideradas o no nos hacen caso cuando hablamos, es muy probable que nos sintiéramos mal.  No profundizamos en la idea más conocida del respeto, cuando nos insultan o agravian, que obviamente, nos mina nuestra moral y felicidad, por mucho que tratemos de ignorarlo. 

    La idea de hoy no es hacer una petición. No se trata de pedir que nos atiendan, que nos respeten o que nos muestren afecto.  Más bien la propuesta es mostrar esos ingredientes a las personas que están a tu alrededor para hacerlos sentir bien. En tu trabajo, en los estudios, con quien quiera que te encuentres, muestra siempre atención, afecto y respeto. No sólo harás sentir bien a los demás, sino que contribuyes a crear un mundo mejor. 

  • ¿Tenemos que aprobar?

    Dicen que «los niños lloran y los adultos mueren por ello». De modo que muchos buscan la aprobación, cosa que nos debería importar bastante poco, pero como somos un poco «raritos», de manera que algunos andan todo el día esperando que alguien  diga: «te queda bien ese outfit», «eres una persona estupenda», «me encantas», «lo haces muy bien» y cosas así. Y cuando nos dicen cosas bonitas, es fantástico y maravilloso, pero cuando alguien nos dice algo medio regular, se nos viene el mundo encima ¿Por qué?

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  • Aligerar para vivir mejor

    Buscamos el bienestar, no cabe duda.  Pero seguramente buscamos en el lugar equivocado.  Se habla mucho de la felicidad, de ser felices, de llevar una vida apacible y placentera.  Durante esta semana hay dos titulares que han llamado mi atención. Uno de ellos propone que es imposible ser feliz todo el tiempo. En principio me parece acertado aunque, como siempre hay que definir primero que entendemos por felicidad para ver si podemos o no ser felices todo el tiempo.  La segunda idea que me ha llamado la atención y, me gusta, es la propuesta sobre el bienestar o vivir feliz, que consiste en aligerar nuestra vida, nuestra mochila, nuestras pertenencias, como forma de ser más felices.  

    Más ligeros, se vive mejor
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  • Gracias… No hay de qué

    Es el final de una conversación normal. Dos personas hablan en mi presencia —no sé de qué, no soy cotilla para interesarme— pero sí escucho claramente el final. Gracias y no hay de qué. Todo bien hasta ese instante. Seguramente es lo normal en casi cualquier conversación entre personas que se han pedido algo o que tenían alguna duda y que fue resuelta, de modo que la persona solicitante agradece su atención y todo bien si no fuera porque la persona que responde —no hay de qué, miraba ya el móvil al final de la conversación. Respondió en modo automático, porque es lo conveniente, lo que hay que decir en esos casos, sin ningún tipo de interés, sin mirar a quien de verdad agradecía su colaboración.  

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  • Si cocinas de mal humor se te quema la comida 

    Las cosas son del color que las pintamos. Cada cual le da color a su comida, a su vida, a su dieta, a todo lo que hace.  Por eso aquellas cosas que hacemos de mal humor, al trancazo, a lo rápido, para terminar, no pueden salir bien. Y es una ley que sirve para todo. Para todo.  Hoy la comida no me quedó rica, pero es que la hice deprisa y corriendo y con un poco de mal humor porque… Ahí está la respuesta de que la comida no quede tan buena. 

    Hay que poner algo de buen rollo a todo
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  • Mejor romper el vaso 

    ¿Cómo ves el vaso medio lleno o medio vacío? Es una pregunta que pulula para plantearnos si somos optimistas o pesimistas. Trata de analizar en que nos fijamos más si en lo que nos falta o en lo que tenemos. Seguro que has escuchado la frase… así que ¿qué eliges el vaso medio lleno o medio vacío? ¿En qué te fijas en lo que tienes o en lo que te falta? ¿Valoras más lo bueno o lo malo? ¿Cómo es tu mirada y tu pensamiento? Pues lo ideal es tirar el vaso a la basura.  Lo mejor es romper el vaso. 

    ¿Cómo ves el vaso?
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  • ¿Perdemos mucho el tiempo?

    Es una buena pregunta. En ocasiones tenemos la sensación de haber perdido el tiempo. En una reunión inútil, viendo series o películas que no nos decían nada, aburriéndonos, jugando con las pantallas… es terrible esa sensación de habernos perdido algo, que se nos fue un día, un fin de semana o cualquier otro instante en el que aparentemente no pasó nada. Sólo el tiempo poco aprovechado.  

    ¿Perdemos demasiado tiempo?
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  • Cosas sencillas y mente curiosa

     Dos claves más para la felicidad, la sencillez —algo de lo que cada vez estoy más convencido— y una mente curiosa, ocupada, despierta y crítica, son otras claves que me parecen interesantes para lograr un poco más de bienestar.  No cabe ninguna duda de que recibimos muchísimas influencias y, aunque no queramos reconocerlo, hay muchas personas interesadas en manipularnos para conseguir beneficios.  Desde crear productos que no nos hacen falta para nada, pero que nos venden como híper necesarios para beneficios de algunos pocos. Por eso es que una combinación de sencillez y darle una vueltita a las cosas nos va a aportar muchísimos beneficios. 

    Lo sencillo nos aporta felicidad
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  • Nuestra felicidad depende más de lo que tenemos en la cabeza que en los bolsillos

    No es una frase mía, es de Schopenhauer. Pero son de esas que te encuentras por ahí, no sé muy bien dónde fue, si fue un grafiti, en algún titular, en algún sobre de azúcar. Lo que está claro es que no me dejó indiferente. Son de esas frases que te impactan y que te apuntas, porque sabes que tienen mucha miga. En principio viene a recordarnos aquello que algunos —no todos— tienen claro: la felicidad no está en el dinero sino en otras cosas. Algo con lo que estoy de acuerdo, la felicidad está en nuestra forma de pensar, de ser y existir, no por lo que tengamos ¿y eso qué supone?

    La felicidad está en nuestra cabeza…
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  • La soledad es buena consejera

    Nacimos solos y morimos solos. Vivimos solos . Bueno, me dirás que no, que no vivimos solos, sino que casi siempre estamos acompañados. Vivimos solos porque nadie puede vivir nuestra vida por nosotros/as. Somos los que tenemos que tener la conciencia de nuestra propia vida, algo que no pueden hacer otros/as. Es por eso que contradecimos el refrán para decir que la soledad es buena consejera. Tenemos el deber y la obligación de desarrollar una buena vida en soledad. Si no estás bien contigo mismo/a, ¿entonces con quién?

    Estar a solas de vez en cuando está bien
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