Categoría: Reflexiones

  • Cuatro patas de la felicidad

    No son pocos los que proponen cosas para ser felices.  Está claro que cada persona es un universo y, por tanto, le funcionan cosas distintas.  También es cierto que, cuando leemos alguna de esas listas, estamos más o menos de acuerdo con ellas. Por eso, cuando leo algunas de las tantas que se publican, me apunto algunas con las que estoy más o menos de acuerdo.  Esta nos plantea cuatro cosas, a modo de cuatro patas de una mesa, que nos ayudan a tener mayor bienestar.  Seguramente el titular: “famoso psicólogo de la universidad de no sé dónde dice que los cuatro ingredientes de la felicidad son”…

    (más…)
  • Haz algo

    ¡Es que no encuentro trabajo! ¡Es que no me sale nada! Es que… y así podemos hacer un millón de frases «casi negativas» sobre situaciones a las que nos enfrentamos.  Parece como si ocurriera al contrario de lo que dicen algunos «que el universo se confabula para que todo salga al revés», cosa totalmente disparatada, tanto en afirmativo como en negativo. Hay quien afirma que «la suerte se alía con quien la busca» yo prefiero decir «haz algo» por no decir algo más brusco como «mueve tu culo e inténtalo». 

    Leer más: Haz algo

    Algunas veces esas situaciones que no nos gustan se generan porque nos quedamos en casa esperando que alguien nos llame para un trabajo mejor. Otras veces nos sentamos bien repantingados a tomarnos un refresco, mientras nos llega la súper oportunidad de nuestra vida. También hay quien ve muchos partidos de deporte, esperando ser como Messi. Pero las cosas no suceden así: Si quieres algo, haz algo. Es como la ley de causa y efecto. Si buscas un efecto, tendrá que haber una causa, un inicio o un comienzo. Sentado, quieto/a, no va a pasar nada. 

    Siempre me he considerado una persona de acción. Por eso actuar me cuesta poco. Pero reconozco que no siempre es así o que todo el mundo no tiene esa capacidad para moverse, para hacer algo.  Me frustra habitualmente la burocracia, perder tiempo en planes y proyectos que parece que nunca llegan a nada. Muchas cosas parecen en bucle, siempre así, siempre lo mismo, vaya usted y presente un documento, vaya a otro departamento… es aquí, pero tiene que presentarlo por escrito y ya le responderemos dentro de unos meses… y tantas otras frases por el estilo que me sacan de mis casillas. 

    Sin embargo, el «haz algo», para hacer algo, tiene que tener algunos ingredientes que no siempre tenemos al alcance o no están en su óptimo momento: 

    • Convencimiento: Tienes que tenerlo claro, si dudas, si no estás seguro/a de que funcionará, pues la cosa no saldrá, porque nosotros mismos no estamos poniendo palos en las ruedas con la poca claridad.  
    • Conocer el proceso: Estoy seguro de que este negocio funcionará en este espacio. Por ejemplo: quiero montar una heladería —porque es un lugar turístico, pasa mucha gente, el local es bueno— pero no tengo idea de hacer helados, pues no debería montarla, no conozco el proceso. 
    • Disciplina: Otro ingrediente fundamental. No siempre la tenemos. Es fácil saber nuestro grado de disciplina preguntándonos: ¿Cuándo empiezo a hacer deporte, cuánto tiempo mantengo esa rutina? ¿Si me ilusiona pintar, cuánto tiempo lo mantengo?  Si cada cosa que empieza lo dejas a los pocos días, primero deberías fortalecer la disciplina. 

    Por último, la claridad necesaria. Lo explico aparte porque si no tenemos claro que los grandes deportistas, actores o actrices, músicos, que nos muestran en la pantalla o en los medios de comunicación, un día empezaron desde abajo, con convencimiento, conociendo o aprendiendo el proceso y con disciplina, sino que pensamos que hoy empiezo a cantar y en septiembre ya tengo una gira millonaria por todo el mundo, pues nos estamos equivocando. Lo que está claro es que tenemos que hacer algo. Es, volviendo a la idea del principio: Hacer algo. Ley de causa y efecto.  

  • Valores para el camino, no para la meta 

    Nuestra vida se rige por valores. Nos gusten o no, siempre estamos eligiendo, como ya se ha dicho, incluso cuando no elegimos, estamos escogiendo. El planteamiento de hoy es que los valores, nuestros valores, aquellos que todos tenemos, no pueden o no deben ser metas, deben ser procesos. Dicho de otra forma: mi valor no puede o no debe ser tener un coche, una casa o salir con una persona o tener un determinado físico. Los valores debieran ser evolución, desarrollo y no simplemente algo a conseguir. 

    (más…)
  • La puerta del bienestar se abre hacia adentro 

    Se habla mucho de felicidad, pero hoy en día casi prefiero el bienestar. La felicidad parece en principio inalcanzable, un objetivo que aplazamos y que se encuentra a cierta distancia. Algunos dirán, incluso, que no es posible. ¿Me considero feliz? Sí. Pero sigo prefiriendo hablar de bienestar.  La felicidad para mí es bienestar ¿Por qué?  Básicamente si puedes moverte con normalidad —y si encima puedes hacer deporte o algo más es maravilloso—. Si tienes comida para cada día, si además tienes un lugar donde dormir y puedes pagar sin demasiado apuro tus cuotas y facturas, tienes bienestar, debieras ser feliz.  

    bienestar
    El bienestar está dentro de ti
    Leer más: La puerta del bienestar se abre hacia adentro  (más…)
  • Aligerar para vivir mejor

    Buscamos el bienestar, no cabe duda.  Pero seguramente buscamos en el lugar equivocado.  Se habla mucho de la felicidad, de ser felices, de llevar una vida apacible y placentera.  Durante esta semana hay dos titulares que han llamado mi atención. Uno de ellos propone que es imposible ser feliz todo el tiempo. En principio me parece acertado aunque, como siempre hay que definir primero que entendemos por felicidad para ver si podemos o no ser felices todo el tiempo.  La segunda idea que me ha llamado la atención y, me gusta, es la propuesta sobre el bienestar o vivir feliz, que consiste en aligerar nuestra vida, nuestra mochila, nuestras pertenencias, como forma de ser más felices.  

    Más ligeros, se vive mejor
    (más…)
  • Gracias… No hay de qué

    Es el final de una conversación normal. Dos personas hablan en mi presencia —no sé de qué, no soy cotilla para interesarme— pero sí escucho claramente el final. Gracias y no hay de qué. Todo bien hasta ese instante. Seguramente es lo normal en casi cualquier conversación entre personas que se han pedido algo o que tenían alguna duda y que fue resuelta, de modo que la persona solicitante agradece su atención y todo bien si no fuera porque la persona que responde —no hay de qué, miraba ya el móvil al final de la conversación. Respondió en modo automático, porque es lo conveniente, lo que hay que decir en esos casos, sin ningún tipo de interés, sin mirar a quien de verdad agradecía su colaboración.  

    (más…)
  • Mejor romper el vaso 

    ¿Cómo ves el vaso medio lleno o medio vacío? Es una pregunta que pulula para plantearnos si somos optimistas o pesimistas. Trata de analizar en que nos fijamos más si en lo que nos falta o en lo que tenemos. Seguro que has escuchado la frase… así que ¿qué eliges el vaso medio lleno o medio vacío? ¿En qué te fijas en lo que tienes o en lo que te falta? ¿Valoras más lo bueno o lo malo? ¿Cómo es tu mirada y tu pensamiento? Pues lo ideal es tirar el vaso a la basura.  Lo mejor es romper el vaso. 

    ¿Cómo ves el vaso?
    (más…)
  • Cuando se vayan los problemas, seré feliz 

    Pues no.  Con sus dos letras N y O. Seguramente es algo que sabemos, pero que no nos acaba de entrar en la cabeza. La cuestión es que posponemos todo o casi todo. Por lo que he hablado con mi “cocorota”, a ella le encanta estar tranquilita, sin que la molesten, en paz.  Disfruta muchísimo tumbada en la hamaca tomando un refresquito y que alguien la abanique.  Entonces, si aparece un problema, un reto o cualquier situación: pues ya más adelante lo veremos. Y así se nos instala en la cabeza que “mañana, si eso, vamos viendo…” Total que posponemos nuestra felicidad para más adelante. Ahora no soy feliz porque estoy agobiado/a en el trabajo… ahora no soy feliz porque estoy con exámenes… ahora no puedo estar feliz porque tengo que pensar en lo que voy a hacer de comer… ahora no soy feliz, porque tengo muchas deudas y cuando solucione “ya sí  eso” ya seré feliz. 

    ¿Cuando no tengas problemas serás feliz?
    (más…)
  • La vida es un riesgo

    ¿Cuándo fue la última vez que corriste un riesgo? ¿Cómo te fue?

    Una vida apacible es lo que le gusta a nuestra mente, así que lo mejor será vivir apasionadamente, como si fuera un riesgo. Creo que arriesgarse físicamente puede ser un problema porque pone en peligro nuestra integridad física, pero arriesgarnos a cambiar, a mejorar, a crecer, no es una cosa sencilla. Creo que debiéramos correr riesgos cada día. Una vida sin riesgos, es una triste vida.

    No hay que ponerse en peligro para correr riesgos

    Es un riesgo levantarte temprano en la mañana y salir a hacer deporte en un fin de semana, porque lo adecuado es quedarte durmiendo hasta tarde. Es un riesgo ponerte a leer un libro, porque lo que algunos considera normal es ponerte a ver series en televisión. Es un riesgo cualquier desafío que trastoque lo ideal. Me gustan ese tipo de riesgo más que decir hice un salto de un millón de metros, me tiré en parapente o corrí una maratón. Esos riesgos los realizamos de vez en cuando, pero el riesgo de ir contracorriente, de desafiar lo que algunos consideran “adecuado y normal” es super arriesgado hoy en día.

    Hay otro riesgo muy grave el de decir no, cuando realmente no te apetece algo o de decir sí, cuando lo deseas. Hoy nos dejamos llevar por lo que nos imponen, por lo que decide la mayoría y no somos capaces de arriesgarnos y cambiar, salir, desafiar. Creo que deberíamos correr más riesgos habituales y dejar los riesgos que nos pueden complicar la vida físicamente para otra ocasión.

    ¿Cómo te sientes? Evidentemente bien. Estupendamente bien. Cuando corres el riesgo de levantarte antes, de salir a pasear, de leer un libro porque realmente te apetece, te sientes igual que si hubieras saltado desde lo alto de un precipicio y, seguramente, la satisfacción será parecida…

    Arriésgate a ser tu, a ser diferente, a estar coordinado con tu corazón y con tu vida

  • El arte de elegir bien

    Continuamente elegimos. Seguro que ya lo sabemos, no es una novedad. Sin embargo, lo realmente importante es saber elegir.  En muchas ocasiones, en la mayoría, se podría decir, no elegimos de manera consciente ni conveniente.  Es, probablemente, porque vamos casi siempre en piloto automático. Nos dejamos llevar por las circunstancias, por lo que nos rodea y así, no elegimos demasiado. Pero resulta que en nuestras elecciones “se nos va la vida” como se suele decir. Elegir bien, elegir de manera responsable y consciente, es clave para nuestra vida.  

    El arte de elegir bien
    (más…)