Que en verano hace calor no es ninguna novedad, ¿verdad? En el otro lado del mundo están en invierno y allí hace frío. Hasta aquí todo normal, ¿no? Entonces, ¿por qué nos quejamos del calor? ¿Y por qué, cuando llegue el invierno, o en otros lugares donde ahora están en ese periodo de frío, se quejan del frío? ¿Es que no lo sabían?
Parece una tontada o dicho de otra manera una perogrullada, pero no es tan obvio. Porque hay muchísimas cosas que sabemos pero no le hacemos caso. Por ejemplo, sabemos que hacer deporte, cuidarnos, tener unos hábitos saludables y una dieta adecuada es bueno para nuestra salud, pero…
Es una cita de Proust que no me dejó indiferente. Queremos que las cosas sean mejores, queremos un mundo mejor, una vida mejor, un país o un pueblo estupendo, pero nada cambia si no cambiamos nosotros/as. Los grandes cambios empiezan con una modificación personal, con un convencimiento individual que se proyecta en el entorno como una llama que prende y no hay manera de apagar.
¿Eres consciente de todas las decisiones que tomas? ¿Quién te influye a la hora de decidirte por una cosa y no por la otra? La cultura, nuestra enseñanza, lo que vemos y oímos, todo va configurando nuestro sistema de preferencias, pero ¿ alguna vez te has preguntado si eres realmente libre? ¿Eliges de verdad en conciencia?
Cuando quieres que se cumplan, si no, pues a lo mejor suceden, se cumple lo que se había profetizado, pero como no estamos pendientes de ellas, pues poco caso le hacemos a eso y nos da un poco igual… Sucede que, cuando pensamos de forma más o menos continua: me voy a equivocar, me voy a equivocar y llega el momento y, obviamente te equivocas, si piensas que me va a salir mal, me va a salir mal o voy a suspender, voy a suspender… sin duda… La profecía se cumple.
Parece otra burrada contradictoria, pero no lo es. Tus emociones no están aquí para hacer tu vida más difícil, sino para decirte algo. Sin ellas, no podrías crecer. A veces no nos gusta sentir nada malo, sino que preferimos un estado de felicidad y bienestar ¡A todo el mundo le gusta estar happy todo el día! Pero la vida no es así, nuestra vida no es así, porque nos encontramos de todo. Tenemos cosas buenas y malas, tenemos momentos mejores y peores, tenemos situaciones con las que vivimos mejor y otras peor. No existe, o al menos no debería existir, una vida siempre feliz, siempre happy —por mucho que nos lo quieran hacer creer—, como tampoco existe, ni debería existir una vida que es un drama continuo, porque sería insoportable.
Desde hace algún tiempo me llama mucho la atención en las plataformas de televisión bajo demanda: Max, Prime, Movistar, Netflix… en le apartado de lo más visto. Se trata de las series top en tu región y, obviamente, te recomienda. Sería como pensar: “si es lo que ve todo el mundo, debe ser bueno” por aquel refrán que decía algo así como “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente” Al ver esas series o películas más importantes, hace un efecto llamada ¿Cómo es posible que me esté perdiendo el audiovisual de moda, de lo que todo el mundo habla, lo que ven todos/as?
¡Vaya juego de palabras se te ocurrió! Pues no. Tiene su razón de ser. Esta medio de moda, es medio chic ser Financieramente independiente. Seguro que lo han escuchado. Esta semana, precisamente, escuché el tercer o cuarto podcast sobre esta propuesta, moda, tendencia, novedad, estilo de algunos/as… que supone para entendernos rápido y bien no tener que depender de una nómina externa mensual, sino que se depende únicamente de sus negocios o, como suelen decir, de sus activos, que son capaces de producir los rendimientos necesarios para no tener que tener un trabajo por cuenta ajena ¿Estoy puesto en esto… no?
No estamos en una balsa, ni en una burbuja. La vida ha de sacudirnos de vez en cuando. Se aproxima el verano y es un buen momento para que la vida te sacuda un poco. Hace mejor tiempo, los días más largos, quizá sea un buen momento para cambiar las rutinas.
Voy a tratar de conseguir que… tengo que lograr poner todo de mi parte, debo buscar la manera e incluso otras cosas que a veces nos decimos: voy a comportarme de manera que… Parece que estamos forzando determinadas situaciones, que no son naturales, que no fluyen, por tanto cuando tratamos de forzar alguna cosa; bien sea externa o interna, seguramente no estamos fluyendo con la vida y tampoco estamos aceptando la realidad.