¿Eres consciente de todas las decisiones que tomas? ¿Quién te influye a la hora de decidirte por una cosa y no por la otra? La cultura, nuestra enseñanza, lo que vemos y oímos, todo va configurando nuestro sistema de preferencias, pero ¿ alguna vez te has preguntado si eres realmente libre? ¿Eliges de verdad en conciencia?

Dicen que las personas tomamos entre 33.000 y 35.000 decisiones al día. Sabía que era una cifra bastante alta y por eso consulté en la red y me dan ese dato. Pero no nos agobiemos, la mayor parte de ellas son en piloto automático. Tanto es así que casi el 90% de lo que decidimos va en piloto automático y apenas alrededor de un 10% son las que realizamos conscientemente. Tiene su lógica la cosa, porque si tuviéramos que estar pensando y decidiendo todo lo que hacemos, hasta el más mínimo detalle, nuestro cerebro echaría fuego.
Entonces, vamos a quedarnos con las decisiones conscientes. ¿Quién elige por ti eso que se puede elegir? Tengo la sensación de que cada día vamos más en piloto automático y cada vez son menos las decisiones que tomamos de manera consciente. Por tanto, vamos hoy a proponer una serie de herramientas o preguntas para que seamos conscientes de no actuar de manera programada, como si no tuviéramos nada que pensar ni hacer.
La primera idea que llevo poniendo en marcha desde hace tiempo para tratar de eliminar automatismos es cambiar algunas rutinas. No sé si equivocadamente o no, pero con frecuencia cambio cosas para tratar de quitar automatismos y hacer trabajar un poco más a la azotea: No ir por las mismas rutas todos los días en todo momento. Esto es cambiar con frecuencia los caminos que hago a la hora de hacer las actividades diarias no yendo siempre por las mismas carreteras o salir a caminar por lugares distintos, sin planificación previa. Si no de pronto, cambiar y listo. De vez en cuando comer con la mano no dominante o cambiar el reloj de sitio para ir a diferentes manos a buscarlo. No sé si serán buenas o malas cosas, pero esa pequeña incomodidad me gusta, me hace ser más consciente de lo que como, de mirar la hora o del paisaje por el que transito.
Un poco más en profundidad podemos hacernos algunas preguntas a la hora de tomar decisiones. Es interesante que nos preguntemos:
— ¿Quién está decidiendo por mí? Soy plenamente consciente de lo que estoy haciendo, lo tengo claro, estoy actuando porque lo deseo o porque me influyen otras personas… Es una buena pregunta que nos ayuda un poco. Otra clave puede ser plantearnos:
— ¿Me siento libre tomando esa decisión? Pensándolo detenidamente, me quita libertad, me la da, me va a atar más, me hará mejor, me conviene…
— ¿Representa algo para mí? Decido porque siempre lo hago así, supone algo importante, es simplemente un automatismo más… es importante…
— ¿Tomarías la misma decisión si supieras que te quedan pocos días de vida? Esta es buena. Porque nos invita a centrarnos en el presente. Sin mirar a largo plazo o más allá de unos pocos días…
Es lógico que nunca podemos plantearnos todas estas preguntas cada vez que vamos a decidir algo, pero sí que en cuestiones importantes, habría que plantearse algunas o, al menos, buscar la consciencia a la hora de decidir para que no sea todo tan en piloto automático y, en el caso de ir en piloto automático, ser plenamente consciente de ello.
Deja una respuesta