La palabra algoritmo está de moda desde hace tiempo en relación con las redes sociales. No obstante, hasta donde yo sé, es una operación matemática que define algoritmo como conjunto ordenado, finito y preciso que permite resolver un problema. Pero no nos vamos a las mates, que soy de letras. Lo del algoritmo es muy conocido por los procesos internos que determinan el funcionamiento de las redes sociales. Dicen con cierta razón que si en las redes te interesan vídeos de perritos haciendo cosas, cada vez te salen más (eso lo hace el algoritmo) si ves vídeos de coches, cada vez verás más. Se trata, entiendo, de facilitarte y ayudarte en tus búsquedas y preferencias. Seguramente copiado de como funciona nuestra cabezota.

Aquello que piensas, te alimenta. El algoritmo de tu cabeza funciona como el de las redes sociales, se retroalimenta. Y eso no es un invento nuevo, ya que desde hace mucho tiempo se tenía muy claro que en tu cabeza crece aquello que riegas. Le atribuyen a Marco Aurelio “tu mente tomará la forma de aquello que contemplas con frecuencia”. No es que nos copiemos de las redes sociales. Es al revés, las redes sociales nos copiaron nuestra forma de pensar buscando una recompensa inmediata. De modo práctico: si de pronto le empiezas a tomar manía a tu jefe, plantarás esa idea en tu cabeza, la regarás con los errores que cometa, la abonarás con su forma de hablar o dirigirse a los demás, le darás el cuidado y atención de valorar su comportamiento, su forma de hablar… y así todo te parecerá mal, hasta que un día te canses, le digas cualquier burrada que no tiene demasiado sentido, simplemente estaba en tu cabeza.
Ponemos el ejemplo del jefe o la jefa que puede ser más o menos neutro, pero ¿y que pasa cuando se trata de alguien cercano? Si empezamos a abonar aquello que hace mal nuestra pareja y si empezamos a rumiar lo mal que lo hace tu hermano, tu primo o tu padre o tu madre. Al final ese pensamiento que comenzó con un incidente sencillo, una mala contestación o que hiciste algo que no te gustó, para empezar a encontrar fantasmas donde no lo hay. Ahora parece que me mira mal, aquello me lo dijo con segundas, prefiere a esta otra persona antes que a mi, ahora ya no cuenta conmigo, ayer no me dio los buenos días y empezamos a buscar un millón de pequeños detalles que al final hacen que una pareja se separe, que una familia se rompa, que una empresa fracase, que una relación termine. Simplemente por el algoritmo de nuestra cabeza, simplemente por alimentar aquello que en un determinado momento nos hizo sentir mal.
La idea, en este espacio, de modo especial, no es quedarnos con un diagnóstico. Todos tenemos ese algoritmo en la cabeza. A todos/as nos sucede que empezamos a tomarle manía a alguien y, como no lo solucionemos somos capaces de lo mejor y de lo peor. Por tanto algunas propuestas para romper con ese algoritmo pueden ser:
- El triple filtro socrático del que ya hemos hablado ¿Es bueno eso que pienso? ¿Es útil eso que pienso? ¿Es verdad?
- ¿Por qué? Plantéatelo. Enfrenta ese pensamiento. Es importante poner en duda eso que piensas para tratar de evitarlo. Hace unas semanas veía una película de compradores compulsivos y para evitarlo se preguntaban varias veces ¿me hace falta? ¿Me hace falta ahora? ¿De verdad me hace falta? Cuestionando la compra, se disuadían de hacerla. Con los pensamientos, puede suceder lo mismo. Cuestionarlos con varias preguntas, podemos enfrentarlos y eliminarlos.
- Por último y, de un modo especial, cuando tienes un pensamiento sobre otra persona plantéate que es diferente a ti. No puedes entrar en su cabeza, tiene su vida, su historia, sus vivencias, que no se paerecen en nada a las tuyas, de modo que tienes una forma de pensar y esa persona otra. No puedes hacer que se parezca a ti. por tanto, lo que piense, lo que haga no tiene nada que ver contigo, sino con su propia vida.
Finalmente quédate con lo que empezábamos con ese dicho de Marco Aurelio: aquello que alimentas, te domina. Tu mente tomará la forma de aquello que contemplas con frecuencia. Si piensas mal o bien de algo o de alguien terminará dominándote.









