No estamos en una balsa, ni en una burbuja. La vida ha de sacudirnos de vez en cuando. Se aproxima el verano y es un buen momento para que la vida te sacuda un poco. Hace mejor tiempo, los días más largos, quizá sea un buen momento para cambiar las rutinas.

Hace poco me di cuenta que llevaba tres meses sin tener un fin de semana tranquilo —entiéndase tranquilo como sin ningún tipo de actividad a la que acudir, encuentro, reunión familiar, evento, acto social, etc—. Y eso está bien. Puede que hay quien se sienta agobiado por no tener tiempo para descansar y pasarse un fin de semana completo tumbado viendo sus series favoritas —que también está bien— Lo que sucede es, como siempre hemos dicho, que todo en exceso cansa. Tanto tener una vida alocada sin un minuto de descanso como tener una vida enormemente tranquila, de paz, sin hacer absolutamente nada. Por eso hay que sacudir la vida de vez en cuando para estar bien, sentirnos felices y tener una vida plena.
No hace falta que la vida nos sacuda con una noticia triste —que de vez en cuando ocurre— o con una alegre, que también pasan. Sino con un cambio de planes. Hacer cosas diferentes, cambiar, no hacer la misma rutina, no viajar por los mismos lugares, no acudir a la misma hora a los mismos sitios, cambiar el itinerario, modificar la ruta. Vivir, simplemente. Esa es una buena sacudida de la vida. No hace falta irse a vivir a la Patagonia para la vida nos sacuda. Basta con cambiar nuestros planes, basta con que algo nos incomode un poco, cada día.
Una avería del coche también nos sorprendió hace poco. No está mal. Otra buena sacudida. Lo malo es el precio de la reparación, pero ¿para qué quieres el dinero? Si no has tenido que pedir un préstamo y has podido pagar ese inconveniente que te ha surgido, la vida te ha sacudido bien. Podemos incluso, planificar nuestras sacudidas. Es muy fácil:
- No vayas siempre por los mismos lugares: cambia el recorrido que haces habitualmente. Ir a trabajar o a estudiar, siempre por el mismo camino, no nos sacude…
- No hagas lo mismo lo fines de semana. Si todos los sábados re reúnes con tus amigos del club de juego, será más o menos lo mismo. Pues plantéate cambiar o dejar de hacer alguna actividad diferente cada fin de semana.
- Las comidas también nos aquietan. Si siempre comes lo mismo, los mismos días, es una forma de “rutinizarse”. Está bien comer los lunes Arroz, los martes pescado, los miércoles… porque nos da calma a la hora de planificar, pero también resulta aburrido. Cambia de vez en cuando.
- Incomódate. Aunque hay muchas personas que dicen que funciona y nos sacude, hay personas que hacen algunas cosas incómodas, como ducharse a posta con agua fría, o tomar una comida que nos nos guste demasiado… Lo de la ducha de agua fría en verano, no está mal, pero invierno… no sé yo… pero para gustos colores.
Total, la idea es que nos dejemos aplastar por la rutina, por hacer las mismas cosas, los mismos días a las mismas horas. Vamos a sacudirnos de vez en cuando de forma controlada. Y cuando la vida nos sacude, nos incomoda, surge algo imprevisto, vamos a disfrutarlo también. Si viene así, bienvenido será.
Deja una respuesta