Que en verano hace calor no es ninguna novedad, ¿verdad? En el otro lado del mundo están en invierno y allí hace frío. Hasta aquí todo normal, ¿no? Entonces, ¿por qué nos quejamos del calor? ¿Y por qué, cuando llegue el invierno, o en otros lugares donde ahora están en ese periodo de frío, se quejan del frío? ¿Es que no lo sabían?

Leí un meme que me hizo reír y pensar al mismo tiempo. Decía algo así como que las personas somos las únicas que nos quejamos todos los años del calor en verano ¿Cuál es la sorpresa? ¿Qué es lo extraño? Personalmente, me quejo de la climatología cuando está fuera de su orden. Es decir, si ahora, que estoy en verano, tuviera que abrigarme o protegerme de la lluvia, me quejaría. Más frecuente, suele ser por estos lares, poder estar en invierno en camiseta. También me quejo. Pero ¿por qué hace calor en verano?
Creo que estamos acostumbrados a quejarnos de todo. Si llueve, porque llueve, si hace viento porque nos despeinamos, si hace calor, porque sudamos mucho. Dando una vuelta de tuerca más, podríamos decir que esa instalación en la queja nos lleva a ser menos felices, especialmente cuando nos quejamos por cosas que no podemos cambiar. ¿Puede usted hacer que no haga tanto calor en verano? ¿Puede evitar el frío en invierno? Seguramente no ¿Puede impedir una cola de tráfico? ¿Puedes tener una playa para ti y que nadie te moleste? Es probable que tampoco. Entonces, la cosa no es tratar de cambiar lo que te rodea, que generalmente no está en nuestra mano. La cuestión es decidir —que eso sí está en nuestras manos— cómo nos afectan todas esas cosas.
Puedo echar cien mil improperios en contra del calor o puedo disfrutar de un refresco y de una ducha fresquita. Puedo lamentarme porque no estoy en la playa y tengo que trabajar o puedo decidir disfrutar y al salir me doy un chapuzón. Puedo sentirme terriblemente mal porque nunca encuentro aparcamiento y los demás sí, o plantearme dejar el coche más lejos y así camino un poco.
El meme nos recuerda que debemos ser conscientes de lo que decimos y evitar lamentarnos de cosas que no podemos controlar. No tiene sentido quejarse de cosas que no podemos cambiar. Si hace mucho calor o frío, lo mejor que podemos hacer es encontrar maneras de adaptarnos. Quejarnos, ponernos de mal humor o enfadarnos no nos sirve de nada y solo nos hace sentir mal a nosotros mismos y a los que nos rodean.
En cambio, deberíamos centrarnos en encontrar maneras de mantenernos frescos, como usar un ventilador o ir a la playa o la piscina. ¡Hagamos lo mejor que podamos con lo que tenemos y disfrutemos de este tiempo!
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