No te acostumbres 

No sé si tienes algún problema leve de salud del que no te habías dado cuenta. Tal como la pérdida de algo de visión, algo de audición o una leve molestia en cualquier parte del cuerpo. Espero que no, que todo vaya perfectamente bien. O puede que, tengas algo y ni siquiera seas consciente de ello.  Es decir, has ido perdiendo agudeza visual o auditiva, cojeas un poco y no te das cuenta porque nos vamos acostumbrando. Tomamos esa anomalía como algo absolutamente habitual y propio de nuestro cuerpo. 

Nos acostumbramos con facilidad

Precisamente me ha sucedido que ya teniendo falta de visión, había perdido algo más. Sin embargo, como ese es un proceso gradual, no me había dado cuenta. No notaba grandes problemas al leer, ni al utilizar las pantallas de los móviles o del ordenador. Pero, fue al estrenar las gafas nuevas, cuando empecé a ver más nítido. Por eso es que en la vida, a veces nos vamos acostumbrando a cosas que luego, con el tiempo, se hacen graves, pero como ha sido gradual no lo hemos percibido. 

Al reflexionar sobre esto, no puedo evitar recordar el cuento de la rana y el agua caliente. Es probable que lo hayas escuchado.  Si una rana se sumerge en agua hirviendo, seguramente de un salto saldrá fuera. Sin embargo, si se pone en agua a temperatura ambiente y vamos calentando progresivamente, ella se quedará allí hasta morir achicharrada. Algo así nos pasa a nosotros/as por culpa de la costumbre.  

Pero la gran cuestión es ¿Cómo evitar acostumbrarnos? Es una enorme pregunta de la que no tengo la respuesta, pero podría intuir que lo adecuado sería plantearnos cada cierto tiempo  ¿Esto es normal?  ¿Debe ser así? Y mis preferidas ¿Por qué? y ¿Para qué?  Preguntándonos, poniendo en duda cualquier pensamiento o actividad, cada cierto tiempo, hará que seamos capaces de reflexionar sobre ellas.  Es bueno, por ello, cambiar rutinas , no hacer siempre lo mismo, no caminar por los mismos lugares de pensamiento y físicos, eso nos puede dar otras perspectivas para dudar y evitar la fuerza de la costumbre.  

La curiosidad casi compulsiva, podría ser otra opción válida. Tratar de experimentar, probar, aprender, leer, buscar como forma de vida.  La famosa pregunta ¿y por qué no…?  Probar, caminar, buscar, cosas diferentes. No con la finalidad de tener siempre algo nuevo, de comprar el último modelo de… sino más bien, como forma de no acostumbrarnos, porque la costumbre se convierte en rutina y la rutina en tedio y aburrimiento que nos lleva a una triste vida.   

No sé si ayudará algo a buscar nuevas opciones y no acostumbrarnos a lo habitual y a lo esperable y al siempre se ha hecho así.  Pero el hecho de ponerlo en duda, de preguntarnos, de planteárnoslo, es ya un primer paso para no acostumbrarnos y estar más vivos y presentes en lo que hacemos cada día. 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *