No cierres tus redes sociales

Desde muchos ambientes se nos invita a desconectar de las redes sociales. Dañinas para la salud, ladronas de tiempo, nos enganchan, nos creamos una realidad que no existe, problemas de salud mental y un largo etcétera. Total que las redes sociales son el demonio. Así que lo mejor será eliminarlas para siempre de nuestras vidas ¿o no?

No cierres tus redes

Pues no. Quizá las redes sociales no sean tan malas. El problema está en el uso que le damos. Sin embargo, aparte de un titular más o menos llamativo, no hay razón para cerrar las redes sociales si hacemos un uso responsable de las mismas. Pero antes veamos algunos problemas que nos plantea y luego hablaremos de soluciones.

El primer problema con el que nos encontramos es el uso excesivo por parte de los jóvenes. Todo el mundo los critica —y a los no tan jóvenes también—. Se pasan el día enganchados, dedican muchas horas a las redes sociales. Están enganchados Sería coherente preguntarnos ¿Sólo los jóvenes? Pero centrémonos en ellos. La dificultad que plantea es que no han sido y no son educados o enseñados en este mundo.

¿Le darías un plato de fabada a un bebé de tres meses? Seguramente no. Pero no importa ponerle un móvil delante para que nos deje tranquilos. Los chicos y chicas, en primer lugar se les enchufa a las pantallas demasiado pronto y sin conocimiento o tutela ninguna. No recibe ninguna información de como funcionan las redes, seguramente no distinguen la realidad de la ficción y de ahí vienen los problemas mentales. No saben que todo está preparado, que hay toda una industria que pone hace todo lo posible para conectarnos ¡y ellos no lo saben! Piensan que lo que ahí sucede es super natural y normal. Por tanto, primera clave: educación para los más jóvenes en el uso de los medios de comunicación en general y para algunos adultos, diría que también.

La adicción, como cualquier otra, puede ser tratada. No tienes porque tragarte todo lo que te ponen. Si notas que no puedes dejar de mirar vídeos de gatitos. Lo primero es ser consciente de ello y luego, tratar de ponerle alguna solución, limitándote su uso, poniendo bloqueos. Casi todas las redes sociales traen incorporados. Por tanto, úsalo, que para eso están. Si notas que no controlas el tiempo que pasas enredado, pon algún remedio.

Las redes sociales siempre han tenido su lado bueno: nos comunican con otras personas, nos permiten estar informados/as e las cosas que nos interesan —podemos acostumbrar a los algoritmos a nuestros gustos—, en función del uso que hacemos. Nos pone en contacto con nuestras aficiones y temas de interés, podemos aprender en ellas viendo como otras personas arreglan o solucionan temas comunes. Aprendemos a cocinar a reparar… Siempre con mucho cuidado, teniendo bien claro quien está detrás de esa información. A veces hay intrusismo y algunos consejos no sirven para nada.

Por tanto, a todos/as nos hace falta darle un giro, ser más críticos con lo que vemos y leemos, siendo capaces de USAR NOSOTROS LA REDES para nuestro interés, y no que nos usen a nosotros. Finalmente, la moderación. Personalmente tengo medidores de tiempo de uso bien presente en mi dispositivo. Y Cuando se pasa de una hora al día… empiezo a preocuparme (incluyendo aplicaciones de trabajo). Así que recomiendo que lo pienses y utilices alguna forma de control, para que seas tú quien controle y no la pantalla.

Los extremos siempre son malos. Lo hemos repetido varias veces. Tanto cerrar las redes sociales y desconectarte totalmente, como estar enganchado diez horas al día. No cierres tus redes, sácale lo bueno que tienen, úsalas con moderación y si, en tu diálogo interno, consideras que estás demasiado conectado, búscale remedio.

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