Del “quiero conseguir” a “quiero ofrecer”

Primero estoy yo, luego yo y después yo, decía un amigo. No tiene sentido hacer cosas por los demás porque dejas de quererte a ti mismo —continuaba diciendo— Hay que ser un poco egoísta, porque no se puede estar siempre pendiente de todo el mundo, hay que dedicarse tiempo, cuidarse, para estar bien. Si uno no está bien, no puedes estar bien con los demás.  

¿Qué puedes ofrecer?

Como casi siempre asiento en silencio. En las conversaciones sabes cuando debes opinar y cuando callar.  Dependiendo del tono de voz, de convencimiento, sabes perfectamente que es lo más factible, si hablar o callar. En este caso era mejor callar. Por mucho que digas, no vas a cambiar nada.  Así que simplemente aseguré:  trato de construir un mundo mejor, haciendo algo de voluntariado y ayudando a quien puedo. No había mucho más que decir. No iba a cambiar nada.  

Hay un cambio de paradigma de llevar una vida centrada en uno/a mismo/a o vivir en sociedad. Pasar del quiero conseguir, quiero para mi a quiero ofrecer.  Nuestra vida cambia radicalmente, cuando somos conscientes que vivimos en sociedad, que nos necesitamos y tenemos mucho que dar y ofrecer. 

Dicen que una de las claves de la felicidad es, precisamente, el ser capaces de entregar, de dar, de compartir. La vida en soledad, individualista que hemos creado, seguramente nos apacigua, nos seda, nos hace consumistas de mi para mi, porque lo quiero y lo necesito ya. Pero no es una buena vida

Del quiero conseguir una tele de mil pulgadas, un móvil del tamaño de un camión, un coche de lujo, unas vacaciones de ensueño, al poder ofrecer nuestro tiempo, nuestra amistad, nuestra compañía, nuestro saber con otras personas.  Del querer ser feliz a tratar de hacer felices o de ofrecer felicidad a los demás. Del quiero mi tiempo libre de mi fin de semana a compartir el tiempo de fin de semana con las personas que quiero.  

Me parece un buen mantra, un buen cambio de paradigma y de pensamiento dejar de quiero conseguir y pensar qué puedes ofrecer.   No pocos estudios avalan esta propuesta que nos dicen que la felicidad y una buena y feliz vida nos la proporciona una vida de ofrecer, estar acompañados, tener buenas relaciones y realizar algún tipo de voluntariado. 

Una sociedad, si nos fijamos bien está estructurada en el ofrecimiento. Muy pocas profesiones son centradas en uno/a mismo/a.  El dependiente nos ofrece sus productos, el mecánico arreglar el coche, el profesor su sabiduría, el policía seguridad, el funcionario público el acceso a los servicios, el médico, mejorar la salud. Aunque se reciba una contraprestación económica por ello, luego se reinvierte en nuevos servicios y productos que nos ofrecen. Por tanto parece lógico que desarrollemos una vida pensada en ofrecer cosas, en dar y entregar más que en el egoísmo de querer únicamente nuestro bienestar, sin contar con la sociedad ni el mundo en el que vivimos. 

¿Te animas a pasar del quiero conseguir al puedo ofrecer?

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *