De manera casi involuntaria, supongo, hay personas que no ven nada bueno en los demás. Desconozco los motivos por los que su forma de relacionarse es así pero, cuanto menos, me resulta curiosa. Tampoco me aventuro a afirmar si se trata de un “mal rollo” que pueden tener con otra persona, si es con toda la sociedad en general o si se trata de una fijación personal. Pero, me sorprende.

Escribo, casi como reflexión y curiosidad, incluso como incomprensión de esa actitud frente a la vida. Sin quererlo o queriendo, en los últimos meses he bajado unos kilillos. Eso que a todos nos cuesta tanto —cerrando un poco la boca, se consigue— y alguien, que alguien me decía que tenía una barriga cervecera, ahora va y me pregunta si estoy enfermo. No simplemente he bajado de peso, me siento mejor, duermo mejor, hago el deporte con mas energía, me siento con más ganas, no tan empachado… le respondí. Pero me quedé pensando “¿es que no ve nada bueno en los demás?”
Lo triste sería que esa fuera una forma de vida o una actitud predominante en todos los aspectos. Si cuando ves a alguien, le sueltas que está gordo/a o demasiado flaco/a… es que sus ojos no pueden ver nada positivo en las demás personas, es lo que me parece un problema importante. Desconozco si esa persona tiene esa forma de actuar siempre y con todo el mundo, pero a mi, simplemente me llama la atención.
Pero dejémonos de quejas y pasemos al lado positivo de la cuestión. Primero si nos hace ese tipo de comentarios, lo mejor es obviarlo. Ni caso. Personas que simplemente nos dicen cosas malas, no deberían estar en nuestra vida o, al menos, no hacerles caso. Eso por un lado, por el otro, puede ocurrir que hagamos ese tipo de comentarios, sin darnos cuenta. La mejor opción en esta situación es callarnos. No hablar. Ningún comentario, mordernos la lengua como se suele decir. Lo que digas a los demás debe ser siempre un elogio, algo bonito, algo positivo.
Y mucho, mucho, muchísimo cuidado con los comentarios que hacemos, aunque sean positivos. Recuerdo con tristeza el caso de una compañera al que todo el mundo felicitaba por su bajada de peso y lo que realmente ocurría era que tenía una grave enfermedad. Por eso, salvo con personas de mucha, mucha confianza, en un momento adecuado y con toda la empatía del mundo podemos hacer un comentario personal, de resto dejemos los juicios sólo para nuestro pensamiento.
La propuesta positiva será ver el lado bueno de las cosas, ver el lado positivo de las personas y poco más. Dar un elogio adecuado, dar las gracias, valorar lo que hacen, su trabajo y dejar los comentarios sobre el aspecto físico para apuntarlos en el aire y que se los lleve el viento. Veamos siempre el lado bueno de las cosas…
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