Primero estoy yo, luego yo y después yo, decía un amigo. No tiene sentido hacer cosas por los demás porque dejas de quererte a ti mismo —continuaba diciendo— Hay que ser un poco egoísta, porque no se puede estar siempre pendiente de todo el mundo, hay que dedicarse tiempo, cuidarse, para estar bien. Si uno no está bien, no puedes estar bien con los demás.
A ti no hay quien te entienda. Muchas veces hemos dicho que no es fácil comprendernos. Cada persona se rige por una cantidad diferente de situaciones que la configuran. Es por tanto que cada cual toma decisiones que no puedes controlar. No podemos entrar en la mente de los demás para saber cuáles son los motivos por los que toman determinadas decisiones, para bien o para mal.
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No es que lo haya dicho ningún estudio de una universidad famosa, ni que se haya analizado a personas que saluden y otras que no. Simplemente es una impresión personal, por lo que veo en el día a día. Por el trato con los demás, tengo la sensación y convencimiento que aquellas personas que más saludan, que dan alegremente los buenos días, buenas tardes…, luego en el trato personal, son o, al menos a mi me parecen personas más positivas, felices y alegres. Cosa, que tiene sentido, bajo mi humilde opinión, porque no saludar o, lo que es peor, no devolver el saludo, supone hacer un esfuerzo en negativo para no saludar, es evitar o tratar de no ver, saludar, hablar, lo cual, creo nos hace más infelices y negativos/as
Nos pasamos el día juzgando. Los políticos que no hacen bien su trabajo, los agentes de seguridad que se exceden o no desarrollan bien su cometido, la persona poco amable que nos atiende en el supermercado. Además, en este periodo complicado juzgamos al vecino que sale algunas veces de más a pasea a su perro, a quien sale fuera de hora a hacer deporte, quien no usa guantes o mascarilla. Juzgamos con demasiada facilidad.
Las personas nadamos entre muchas aguas. Elegimos comportamientos en función del lugar en el que nos encontremos. De ese modo, no hacemos absolutamente lo mismo cuando estamos con compañeros de trabajo que en casa. No es igual una comida familiar que una de empresa. Siempre nuestro comportamiento se mueve por una serie de objetivos. Y, en general, lo que tratamos es de no escandalizar, mostrando aquello que se espera de nosotros. (más…)