Deja de pensar en eso

Vaya con la conversación que tuve ayer… ¡si le hubiera dicho! Seguro que si me lo hubiera pensado mejor… Es que no me dio tiempo a reaccionar, fue todo tan rápido que ya estaba metido en la discusión… y ahora no sé como arreglarlo… creo que le voy a enviar un mensaje aclarando las cosas… o una nota de audio…

Pasan los días y ¡si le hubiera dicho!, si me hubiera dado tiempo a pensar mejor… pasó todo tan rápido… y todavía no le he mandado ningún mensaje… lo mejor será dejarlo estar…

Pasan las semanas y todavía no he aclarado las cosas ¡si le hubiera dicho! Seguro que si me lo hubiera pensado mejor… Es que no me dio tiempo a reaccionar

Los pensamientos recurrentes ¿un problema?

Y pasarán los meses y los años y le seguiremos dando vueltas a lo mismo. Los pensamientos recurrentes, determinadas situaciones se perpetúan en la mente como si no hubiera pasado ni un minuto. Rumiamos y rumiamos ese pensamiento sin que haya ninguna salida ni solución.

Es probable que en alguna ocasión nos hayamos sentido de ese modo: un pensamiento recurrente que no deja de dar vueltas en la cabeza y que por más que queramos sigue ahí enquistado, como una lapa a alguna parte de nuestro cerebro sin poder avanzar, generando incluso, malestar, negatividad y tristeza.

Pero lo que queremos es una solución ¡y la queremos ya! Pues es muy fácil está en el título: deja de pensar en eso. Nuestra mente reproduce o alimenta aquello a lo que más dedicamos tiempo.

Si nos fijamos tiene mucho sentido porque una persona hábil en cualquiera actividad, deporte, sabiduría, lo que hace es dedicar todo su tiempo, pensamiento y trabajo a eso que le gusta, convirtiéndose en un experto/a. Por tanto si prestamos atención a algo, aunque sea un pensamiento negativo, en realidad, lo estamos alimentando. Por tanto tienes que dejar de pensar en eso.

Pero ¡No es tan fácil! Evidentemente no. Pero hay dos soluciones dejar que nuestro cerebro se explaye a sus anchas y piense en lo que quiera, con pensamientos negativos y recurrentes como el que aparece al principio o darle la orden y le decimos ¡basta! y nos dedicamos a otra cosa.

Lo que está claro es que no podemos dejar de pensar. No se puede dejar la mente en blanco, salvo durante algún periodo relativamente corto. Así, cuando tengamos esos pensamientos que queremos que nos dejen en paz, hay dos opciones: decirle interiormente (no vayamos gritando por la calle, para que no parezcamos locos/as) NO QUIERO PENSAR EN ESO y la otra opción más fácil es sustituir esos pensamientos por otros, especialmente por aquellos que nos ocupen casi totalmente.

Es normal que mientras estamos tumbados viendo una serie o haciendo cualquier faena de la casa, nos vengan ese tipo de pensamientos recurrentes y negativos, si queremos deshacernos de ellos, nos ponemos a realizar algo más activo: me pongo a cantar con música, mientras hago las tareas de casa o dejo de ver la serie de televisión y escribo algo o me pongo a pintar algo que me ocupe más.

Con el tiempo, al no prestar atención a ese pensamiento negativo, se irá diluyendo y desaparecerá. Nuestra cabezota es muy cabezota y lista, de modo que nos trae a la superficie aquellas cosas a las que dedicamos más tiempo. Por eso, si nuestra ocupación es pensar en aquella conversación, pues hace como si fuera el escritorio de nuestro ordenador o la pantalla principal del móvil, nos la tiene ahí, dispuesta para que la veamos inmediatamente. Sin embargo, si esos pensamientos, los descartamos, pasarán a segundo plano y no serán tan accesibles.

A partir de aquí todo es práctica y hábito. Cuando tengas un pensamiento que no te interesa, piensa abiertamente: no te quiero ahora, no te necesito, vete… y dedícate a otra cosa… verás que irán desapareciendo…

Comentarios

2 respuestas a «Deja de pensar en eso»

  1. Avatar de Mónica
    Mónica

    Madre, has dado en el clavo.
    Que difícil rechazar ese pensamiento que una y otra vez vuelve…
    Se perpetua en tu mente, ¿ y la otra persona se quedará tan pancha?
    Siempre me lo preguntó.
    👌

    1. Avatar de @jebeloal

      Me da la sensación que muchas ocasiones ni se enteran. O no nos enteramos. Por eso, casi siempre es mejor decirlo, aunque no se solucione mucho o se lo tomen a lo personal. Mi tío tenía un dicho maravilloso que no se me olvida: “Mas vale un momento colorado que toda la vida descolorido”. O dándole vueltas a lo mismo… abrazos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *