¿Controlas?

Hay quien sabe mucho, que controlan en tecnología, en deporte, música… gente muy buena que se ha entrenado durante muchísimo tiempo para ser destacado en las actividades que le apasionan y realmente controlan y son buenos/as en esa actividad.

¿Controlas?

Sin embargo, si nos ponemos a mirarlo con detenimiento, no hay demasiado que controlar. Es imposible controlarlo todo. Es posible que seamos buenos en aquello que nos gusta y que practiquemos.

Es probable que, cuando controlamos de algo, tengamos buena autoestima, nos creamos importantes. Es seguro que si dentro de un ámbito somos más o menos buenos, nuestra reputación sea destacada y algunas personas nos consulten, nos pidan ayuda, considerándonos alguien destacados dentro de esa materia, pero realmente, de las cosas importantes no controlamos casi nada.

Podemos controlar y saber mucho. Pero, por ejemplo nuestro destino es incontrolable. Podemos ser eminentes y reputados conocedores de algún campo específico del saber, pero mañana podemos no estar aquí y todo ese control, toda esa sabiduría, no servirá de nada.

Puedes que tengas el control de una gran empresa, que seas el mejor en una actividad, incluso que tengas condecoraciones o medallas, que eso no te asegura absolutamente nada, porque la vida es efímera y dura bastante poco.

¿Estamos hoy en negativo?

No. Nunca. Esta idea de controlar me viene porque muchas personas se consideran dioses y que eso ha de ser lo que rige su vida. Pero no es así, tenemos que disfrutar de cada instante, de cada momento, de cada cosa que hacemos, porque por mucho que sepamos, por mucho que controlemos, si no vivimos, si no disfrutamos, nuestra existencia no servirá de nada.

Al final lo que cuenta es aquello que vivimos, aquello que disfrutamos y sentimos. Por mucho que controlemos, que seamos buenos y fantásticos en cualquier cosa, si no vivimos, la vida habrá sido en balde. El mejor deportista de todos los tiempos, a sus 60 años nadie lo recordará, salvo alguien que investigue en alguna hemeroteca. Las grandes estrellas del cine van falleciendo y ahora apenas tienen una reseña en un rincón perdido de una página web, cuando antes llenaban periódicos completos.

Por eso, por mucho que controles, por mucho se sepas, por mucho que te admiren y seas conocido con una enorme reputación. Por muchos likes y seguidores que tengas en tus redes sociales… si te olvidas de ser, de tu interior, de vivir lo mejor posible tu vida… seguramente, todo ese control caerá en el olvido.

Así que el mejor control que puedes tener, lo mejor que puedes controlar es tu vida, tus decisiones, tu interior. Dominando esa área y no otras, lograrás vivir con verdadero éxito y plenitud. Por tanto controla tu ser, tu interior, tu vida… El resto es sólo fachada, es sólo exterior, eso pasa, se va, se desvanece. Lo que queda y permanece es tu interior.

Así la idea es controlar lo importante, lo tuyo, tu ser, ¿te atreves?

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