Etiqueta: ser

  • La felicidad no depende de la posición, sino de la disposición

    No es una cita mía; la vi en un titular y me llamó la atención, me pareció ocurrente. Es una frase de Gill Robb Wilson, que popularizó a mediados del siglo XX y que tiene mucha razón, que además tiene su rima y todo. Si lo he entendido bien, ser feliz no depende de cuánto tengas, sino más bien de una actitud ante la vida. Puedes tener todos los tesoros del mundo que, si tu disposición ante ellos, ante la vida y cualquier cosa que nos suceda, no es buena, pues estamos aviados.  Y lo de aviados viene con segundas porque parece que el bueno de Gill era aviador. 

    Leer más: La felicidad no depende de la posición, sino de la disposición

    Hoy en día, podemos decir que esta afirmación tiene sus detractores. No todo el mundo confía en la actitud como motor de vida. Para algunos sí; yo lo tengo claro: gran parte depende de nuestra actitud, pero también considero que hay otros factores que nos afectan. Hay personas que quieren estar felices y no pueden. Hay quienes no quieren estar deprimidos y les resulta complicadísimo.  Otros desean dejar el alcohol, las drogas o el tabaco, pero no encuentran la manera.  Algunos quieren tener buena actitud ante la vida, para tomarse las cosas con más humor, para levantarse bien cada día, para practicar deporte, pero sencillamente no pueden. ¿Por qué?

    Diría, siendo un simple observador de la vida, que porque no todos somos iguales. Pertenecemos a una raza en la que muchas cosas son iguales, pero luego, en nuestra cabeza, con tantas posibilidades de conexión entre pensamientos, vivencias, ideas, no es fácil encontrar a dos que tengan la misma manera de ver las cosas.  Por eso considero que la actitud es importante, pero no determinante. Volviendo al título, la disposición es clave, pero otros muchos factores también.  

    Con la madurez también valoro y estoy convencido de que la posición no tiene nada que ver con la felicidad. Hay personas que no tienen nada y son absolutamente felices, y existen las que poseen grandes fortunas y se sienten desdichadas.  Por eso, con la primera parte de la propuesta sí que estoy de acuerdo: «Tu posición no te asegura la felicidad».  Pero la disposición tampoco. Al menos no es una fórmula válida para todo el mundo.  Sí tengo claro que la disposición influye. En mi propia experiencia, trato de disponerme cada día para ser feliz.  Entonces aparece el tonto del día —como suelen decir por ahí— que te chafa algo. En ese momento es cuando tu disposición debe aparecer otra vez: dejo que me chafe el día ¿o no? Generalmente, por mi entrenamiento en esas situaciones no suele molestarme, pero reconozco que hay veces que sí.

    Hay momentos en los que pilla en horas más bajas, en las que tus conexiones, lo que has comido o has visto ese día, hacen que no seas capaz de sobreponerte. Ni con toda la actitud y disposición del mundo. Y eso le pasa hasta a la persona más feliz, resiliente, amable y sonriente del mundo mundial. Es por eso que una sentencia de este tipo no se puede dar como una ley absoluta. Tiene razón; a muchas personas les funciona.  A mí me funciona.  Pero hay que entender que hay excepciones.  No todo es wonder powerful, como ya hemos dicho en otras ocasiones. 

    En el fondo, «la felicidad no depende de la posición, sino de la disposición». Sí que hay una verdad innegable: el otro extremo. Es decir, posponer la felicidad hasta que tengamos una buena posición. Esperar que cuando tenga el ascenso en el trabajo, cuando tenga la casa propia, cuando termine de pagar, cuando llegue a ser… seré feliz, luego nuestra posición no garantiza nada. La felicidad es ahora, donde estés, con quien estés, en el lugar y en el espacio que estés. Convencernos de eso es el primer paso para ser un poquito más felices. El resto depende de la disposición y de nuestros engranajes, que no se parecen unos a otros y por eso hay gente que se considera más feliz y a otros les cuesta tanto. 

  • ¿Ser o estar?

    He ahí la cuestión. ¿Podría decirse hoy en el conocido soliloquio de Hamlet de William Shakespeare? En ese caso se preguntaba: ¿ser o no ser? Pero hoy la pregunta pertinente es: ¿Ser o Estar? ¿Por qué es interesante esa pregunta? Básicamente porque no es lo mismo ser que estar. No es igual decir « yo soy…» que « yo estoy…». El ser de una determinada manera es limitante, mientras que estar es temporal. Como ya hemos comentado en otras ocasiones: ¡Qué impresionante y determinante es el vocabulario que usamos!

    Leer más: ¿Ser o estar?

    Así que la propuesta de hoy a botepronto es utilizar siempre el verbo estar.  El Ser, dejémoslo para las piedras o las cosas que van a estar ahí siempre o casi siempre. El ser podemos utilizarlo para nuestro propio crecimiento, como espacio interior a desarrollar.  Con bastante frecuencia mezclamos los verbos o los utilizamos de manera indistinta. Sin embargo, la diferencia es muy importante.  Cuando aseguramos que soy, que somos de una determinada manera, nos estamos cerrando a otras opciones, a otras maneras de crecer y mejorar.  

    Por eso es mejor decir y, sobre todo, decirnos: «Estoy triste», «Estoy en un mal momento», «Estoy desconcentrado», «Estoy desmotivado». Si utilizáramos el «soy triste», «soy malo», «soy desconcentrado», «soy desmotivado», la cuestión cambia.  Lo peor de todo es que en muchas ocasiones utilizamos esta idea para decirnos: «es que yo soy así».  Y ya. Punto. No hay más. Terrible. Sin embargo, si cambiamos ese lenguaje para decirnos: «es que ahora estoy así», significa que aunque esté en un mal momento, aunque ahora no esté bien, por la razón que sea, aunque ahora esté triste, desmotivado, depresivo, nerviosa, enfadado, inquieta, supone que es un momento transitorio, que tiene lugar ahora, en este preciso instante, pero que pasará. 

    Lo mismo para las situaciones positivas. Nadie está feliz siempre. Hay momentos mejores y peores y, lo bueno es saber que todo pasa, lo bueno y lo malo. Nada es permanente. Lo importante es no quedarnos anclados en ningún bucle de negatividad —a los que somos más propensos, por supervivencia— ni a los positivos porque generalmente no existen de forma continua.  Nuestra existencia es como las olas del mar o como la marea: vienen y van.  Lo importante es no quedarnos en una tempestad absoluta, ni en una calma chicha, sino reconocer que vamos navegando en un mar en el que hay momentos mejores y peores, donde lo bueno es disfrutar de cada instante. Los malos porque nos enseñan cosas, los buenos porque los disfrutamos.  

    Como cierre, sí que habría que insistir en la necesidad de cuidar nuestro lenguaje. No somos, estamos. No somos de una determinada manera, estamos de una determinada manera.  No siempre somos así. Se habla mucho y se ha demostrado la plasticidad neuronal. Siempre podemos cambiar, siempre podemos mejorar, siempre podemos crecer y aprender.  Lo importante para poder crecer, mejorar y estar mejores es el convencimiento y la disciplina para tratar de cambiar esa forma de estar. 

  • Mejor el bienser 

    No existe la palabra, obviamente.  Pero viene de una afirmación que leí hace un momento. Es mejor el bienser que el bienestar ¡otra frase con miga! Para apretar la tuerca vamos a ver que dice el diccionario del bienestar.  Lo primero que nos dice es que resulta de la unión de bien y estar —vale, vamos por buen camino— y ahora vamos a las acepciones. La primera: Conjunto de cosas necesarias para vivir bien.  La segunda: Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.  Y tercera: Estado de la persona en la que le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.  ¡Pues mira, no está mal! Prefiero el bienser. 

    Mejor el bienser…
    (más…)
  • Cuando la imaginación se vuelve loca 

    No es que suceda tal cosa. La imaginación no tiene vida propia, al menos eso esperamos. Lo que dicen los expertos que sí que ocurre es que nuestra cabezota no diferencia entre lo real y lo imaginario ¿Tremendo no?  Es decir que si imaginamos algo malo, seguramente nuestra mente sufrirá o nos estresaremos como si eso ocurriera, porque según nos proponen, nuestro cuerpo, nuestros sentidos sí que saben cuando hay algo que vemos o tocamos, pero, al parecer la mente no. 

    Nuestra mente no distingue entre lo real y lo imaginario
    (más…)
  • ¿Controlas?

    Hay quien sabe mucho, que controlan en tecnología, en deporte, música… gente muy buena que se ha entrenado durante muchísimo tiempo para ser destacado en las actividades que le apasionan y realmente controlan y son buenos/as en esa actividad.

    ¿Controlas?
    (más…)
  • El éxito es un fracaso

    No debería ser. El éxito siempre es éxito ¿A quién no le gusta ser una persona de éxito? ¿Quién no quiere conseguir sus metas o logros en la vida? En el fondo todos deseamos tener éxito. Sin embargo, el éxito en sí mismo no nos aporta demasiado, cuando todo va bien, cuando la vida nos sonríe, cuando conseguimos todo aquello que nos proponemos, seguramente no estamos aprendiendo nada. El éxito visto así, no tiene mucho sentido, tiene algo de fracaso.

    ¿El éxito nos enseña algo?
    (más…)
  • Todo lo que viene tiene derecho a estar

    Le escuché esta frase a Pablo d’Ors esta semana. Se convirtió en una frase hierba. Una de esas que se queda rumiando en la cabeza. Dándole vueltas una y otra vez, pensando en todo el contenido que encierra y todo lo que tiene que ver con el mundo de la positividad. Si lo pensamos bien, “todo lo que viene tiene derecho a estar” nos invita a ser algo estoicos, a no andar sufriendo en exceso por cada cosa que nos sucede. No es una llamada al inmovilismo, más bien es una propuesta de respeto, de aceptación, de valorar a todos las personas, con sus decisiones y sus situaciones.

    ¿Todo lo que viene es para bien?
    (más…)
  • Tu eres tu

    A la muchacha le costaba tomar decisiones. Siempre pedía opinión a su grupo de amigas. Su ropa, la música que escucha, los lugares a los que salen, casi todo contaba con la aprobación de otras personas. Así, su vida transcurría casi como una marioneta, que necesita, en todo, la aprobación, la ayuda, de otros.

    En cierta ocasión, casi como en una Epifanía, toma conciencia de su vida, que es capaz de tomar decisiones para bien para mal, con errores o sin ellos, empieza a darse cuenta que ella es ella, que yo soy yo, que tu eres tu.

    Seamos nosotros/as mismos/as
    (más…)
  • Emprende algo nuevo

    Una de las cosas importantes para conseguir la felicidad es el movimiento. La vida no es estática, así que es fantástico cambiar cada cierto tiempo en algunas de nuestras actividades. No está nada mal que cada periodo de años, cambiemos de actividad, de trabajo o cualquier otra cuestión que remueva de algún modo nuestros cimientos.

    Estaba leyendo un artículo sobre la importancia de cambiar y, ciertamente, me doy cuenta que cada ciertos periodos de vida, de manera voluntaria o inconsciente he ido cambiando de trabajos, de actividad con periodos de unos de entre siete y doce años. En el artículo que leí decía que cada diez años había que hacer transformaciones importantes en nuestra vida, idea que comparto, puesto que los retos, son una buena manera de mantenernos en forma.

    Si es algo creativo, mejor que mejor
    (más…)
  • ¿Qué tal va tu partida?

    La vida es un partido de cartas… decía alguien con bastante acierto. Nos tocan unas cartas y tenemos que jugarlas. He leído una reflexión profunda sobre esta idea que va más allá de una frase bonita para poner en un estado de tu red social. La frase de marras suele decir que “la vida es una partida de cartas y a cada cual le toca jugarlas.

    ¿Cómo va tu partida?
    (más…)