Tus pensamientos crean y cambian tu vida

Esa es una de esas frases que escuchas en una entrevista y te quedas rumiándola. De algún modo somos aquello que pensamos, puesto que nuestros pensamientos tienen una capacidad enorme para transformar nuestra vida.  No en vano, es muy conocida la frase lo que crees lo creas o nuestras creencias nos constituyen.  Por tanto, parece claro que aquello que pasa por nuestra cabezota es lo que hace que la vida sea de una manera o de otra. 

Nuestros pensamientos pueden cambiar nuestra vida

Pero rumiemos la frase ¿Nuestros pensamientos crean nuestra vida? Podría ser, puesto que somos o, al menos deberíamos ser los dueños de nuestra vida y de nuestros pensamientos. ¿Somos aquello que pensamos? Seguramente si, porque si cada día nos decimos cosas buenas es posible que tengamos una mejor vida que si nos estamos machacando continuamente. Hacemos un punto y aparte:

No hablamos de la ley de la atracción, aquella que proponía que todo lo que te dices, lo atraes como por arte de magia. Es decir que si me digo quiero ser millonario, quiero ser millonario, por más que me lo repita… me da que no. 

La idea va más en el sentido de ser capaces de controlar nuestra vida.  Puede que nos sucedan cosas negativas, puede que pillemos un atasco, estemos malos de gripe, o un traspié… eres tú la que decide como nos afecta cada una de esas situaciones, de modo que con cada uno de esos pensamientos son los que modelan nuestra vida. Ya lo hemos comentado más veces por aquí: ante un atasco de tráfico tengo dos opciones: culpabilizarnos por salir tarde, porque “todo me pasa a mi”, porque “soy un desastre” y otras linduras o ver el lado positivo y escuchar un podcast, hacer algunas llamadas o disfrutar de ese momento de cualquier manera. Ahí está claro que nuestros pensamientos sí que crean nuestra vida. 

La segunda idea ¿Nuestros pensamientos cambian nuestra vida? Obviamente, si. Tirando del hilo de lo que decíamos anteriormente, si de una forma más o menos continua nos damos mensajes positivos, alegres, simpáticos —eso no quita que tengamos malos momentos, como todo el mundo—. Pero, si en general lo que predomina en nuestra cabeza son rumiaciones negativas, nuestra vida será un asco. Mientras que si enfrentamos lo que nos ocurre, tratando de aprender, de sacar el lado bueno —haciendo la excepción de cosas realmente graves, claro, ante un accidente, enfermedad o momento trágico, es normal estar mal—, pero se trata más bien de las cosas cotidianas de nuestra vida. 

Por cierto que al hilo de esta propuesta en una entrevista que escuché de una doctora en Neurociencia, proponía que no sólo “la cara es el reflejo del alma”, sino también a la inversa, “el alma es el reflejo del rostro”, con lo cual podemos cambiar nuestra vida riéndonos un poco o levantando un poco la comisura de nuestros labios puede ayudar a tener un alma más alegre y, por tanto una vida más feliz. Por tanto, casi que podemos afirmar lo que nos decía esa frase: Sin duda nuestros pensamientos crean y cambian tu vida… Lo contrario sería estar un poco a la deriva con lo que nos dicen, nos influyen o los pensamientos de los demás, cosa que no es nada bueno… 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *