Cuando la imaginación se vuelve loca 

No es que suceda tal cosa. La imaginación no tiene vida propia, al menos eso esperamos. Lo que dicen los expertos que sí que ocurre es que nuestra cabezota no diferencia entre lo real y lo imaginario ¿Tremendo no?  Es decir que si imaginamos algo malo, seguramente nuestra mente sufrirá o nos estresaremos como si eso ocurriera, porque según nos proponen, nuestro cuerpo, nuestros sentidos sí que saben cuando hay algo que vemos o tocamos, pero, al parecer la mente no. 

Nuestra mente no distingue entre lo real y lo imaginario

¿Y cuál es el problema? Pues es bastante sencillo si imaginamos cosas chungas, estaremos continuamente en un sufrimiento. Si imaginamos que las cosas van a ir mal, si anticipamos una situación negativa, resulta que estaremos pasándolo mal sin necesidad. Nos estaremos agobiando sin mucha razón.  

Bien pensado, la cosa puede tener algo de razón. Por ejemplo con las pesadillas, son algo que no ocurren realmente pero que las vivimos, las sentimos, sufrimos y nos estresamos como si ocurriera de verdad. Así que muy probablemente, los entendidos tengan bastante razón.  

¿Y esta entrada para qué? ¿Por qué hablo de esto? Pues muy sencillo. Desde el punto de vista positivo, si dejamos que la imaginación nos juegue malas pasadas, seguramente estaremos sufriendo sin necesidad ninguna.  Por eso, tendríamos que darle una vuelta a esta cuestión para que, de algún modo tratemos de controlar nuestros pensamientos, para que nuestra imaginación no se vuelva loca y no someter a nuestra cabeza a más tensión de la que ya tiene. 

Supongo que no será fácil. Sin embargo, como todo en la vida se podrá entrenar.  Por aquí hemos hablado en otras ocasiones de cómo tratar de controlar nuestros pensamientos eficazmente y que van desde dar una orden directa —pensándolo claro, no diciéndolo en voz alta, no vayan a creer que estamos tarumbas— afirmando cosas como “no quiero pensar en eso ahora” o “no me interesa ese pensamiento ahora” y si persiste, pues otra opción muy válida sería ocupar nuestra mente con música, pintar, escribir, leer o cambiar de actividad, de modo que salgamos de la ociosidad en la que estamos para mantenernos ocupados/as y dejar de pensar en esas cosas negativas.  

¿Por qué deberíamos hacer eso? No por la ley de la atracción famosa, que dice que atraemos aquellas cosas que pensamos, sino porque, de la misma manera que “somos aquello que comemos” también somos “aquello que pensamos” Si pensamos siempre en negativo, si nos corroen pensamientos malos, es probable que así sea nuestra vida. Así que pensemos en cosas bonitas, tratemos de ocupar nuestra mente en cosas agradables y así nuestro mente creará, probablemente, cosas agradables

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *