Categoría: Reflexiones

  • Carta de una docente a la Señora Aguirre

    MUCHAS GRACIAS SEÑORA AGUIRRE

    ¡¡¡Por fin!!! Estoy realmente encantada con trabajar 20 horas semanales y pensé que este día no iba a llegar nunca. ¿De verdad que ya no vamos a tener que cumplir con los artículos 70 a 81 de la Orden Ministerial de 29 de junio de 1994 que establecía que los docentes trabajamos 37 horas y media? ¿Es cierto que ya no tengo que permanecer en el centro 27 períodos semanales y dedicar 10 horas y media semanales a claustros, juntas de evaluación, preparar mis clases, preparar exámenes y corregirlos? ¿Ya no hay exámenes? ¿Puedo decir chorradas durante 55 minutos a 30 menores de edad porque ya no tengo que preparar lo que les voy a contar? ¿Me ha quitado usted por fin esas horribles horas complementarias en las que yo hacía guardias de patio? ¿No sustituiré a mis compañeros cuando falten, ni atenderé a la biblioteca a razón de 5 horas semanales? ¿Ya no tendré que coordinarme con mi jefe de departamento una hora a la semana para que supervise el cumplimiento de una programación que no tendré que preparar nunca más? ¿Ya no voy a ser tutora? Entonces… ¿Ya no tendré que acudir a esas  reuniones de tutores para coordinar el plan de acción tutorial con la orientadora? ¿Ya no tendré que tratar nunca más en la hora de tutoría que, afortunadamente ya no existe, de temas tan intrascendentes para nuestros alumnos como la resolución de conflictos, la autoestima, el compañerismo, el tabaquismo, la anorexia, etc.? ¿No tendré que controlar el absentismo de los alumnos de la tutoría que nunca me asignarán? ¿No tendré que detectar nunca más las carencias, los problemas y las necesidades de mis alumnos? porque, entiendo que no tendré tiempo en mi horario semanal de 20 horas de clase mondas y lirondas para coordinarme con el departamento de orientación. ¿Ya no pasaré una hora semanal haciendo llamaditas a las casas para contactar con las familias e informar de cómo evolucionan los niños? ¿Ya no voy a tener que recibir nunca más a los padres preocupados por sus retoños porque sólo voy a dar 20 horas de clase semanales? Esto, además, aumentará enormemente la productividad en la comunidad de Madrid: ¿Qué es eso de pedir permiso en el trabajo para entrevistarte con el tutor de tu hijo? (más…)

  • El corcho pedagógico. Bonito relato para quienes nos dedicamos a la enseñanza

    Un inspector visitó una escuela primaria.  En su recorrido observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio,los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.

    Decidió presentarse:»Permiso, soy el Supervisor… ¿Algún problema?»

    «Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos…   No tengo láminas, no tengo libros, el CEP no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…»  (más…)

  • Entregarse a los demás, da la felicidad

    Recibir también es importante y, a veces, seleccionar a quien dar, también.

    Uno de los inconvenientes que le encuentro al Twitter es la imposibilidad de un dialogo amplio, argumentado, ya que las intervenciones se limitan a 140 caracteres. Ayer por la mañana leí esta frase y me gustó por eso la tuiteé. Decía algo así como el título de la entrada: «Entregarse a los demás da la felicidad». Sin embargo, una de las maravillas del tuiter es, precisamente, como dice un amigo, que siempre se estornuda, alguien dice «salud». De modo que recibí una respuesta al tuit con frase que aparece en segundo lugar «Recibir también es importante y seleccionar a quien dar, también». (más…)

  • La campaña antipapa convence a medio país

    No es el objetivo de esta breve reflexión insultar a nadie, ni desprestigiar como ya lo están haciendo quienes obedecen las ordenes del directores de orquesta para poner de vuelta y media a todo el que hable a favor de la visita de Benedicto XVI. (más…)

  • Los hospitales, lugares ambivalentes

    Siempre he considerado los grandes centros de atención médica como lugares de sentimientos opuestos. En los hospitales se mezcla la alegría del nacimiento de un hijo, con la tristeza de la muerte de un familiar querido. Brota alegría y felicidad por un lado y desdicha e impotencia por otro. (más…)

  • Todos debiéramos ser como Nilson

    Nilson es un feligrés de la parroquia del Nuestra Señora de los Remedios en Buenavista del Norte y siempre le dijo a mi mujer que me encanta ese hombre. Acude siempre a la Iglesia y lo hace, al menos desde mi punto de vista, con el corazón, todos debiéramos ser como él. Cuando canta se le oye más que al sacerdote, lo mismo cuando hace sus oraciones y, aunque hay quienes se burlan de él, me da la impresión que no hace caso y vive su fe, como él cree que hay que vivirla, poniendo toda su pasión en ello. (más…)