Al final lo que cuenta es…

Terminadas las fiestas en una conversación de despedida salió esta frase: Al final nos quedamos con estos ratos, los encuentros de familia, compartir una fiesta, una comida, un encuentro o una vivencia. Eso es lo que queda, eso es lo que nos llevamos. Hay quien en su carta a los Reyes o a San Nicolás piden cosas que creen le harán más feliz. Sin embargo, la cosa es más sencilla, lo mejor que nos podemos llevar son los momentos vividos. Así de simple.

Nos quedamos con los buenos ratos…

No pocos estudios avalan esta propuesta. Una vida plena y feliz, nos las proporciona una existencia llena de relaciones que podemos tener a lo largo de nuestra vida. Precisamente, lo estudios concluyen en que las relaciones con los demás son el fundamento de una vida óptima. Así que por más que nos quieran hacer creer que una vida rodeada de riquezas, de lujos o de fama y poder, no son sinónimos de felicidad si no tienen aparejadas buenas relaciones con personas cercanas con las que establecen vínculos más o menos estables y positivos.

Hay quien en estos días habrá gastado mucho dinero en una fiesta increíble, habrá quien tenga el regalo de ensueño o quien haya disfrutado de unas vacaciones increíbles, pero nada de eso es sinónimo de felicidad, porque al final lo que cuenta es bastante poco. Un buen abrazo en la nochebuena o en la nochevieja, una comida compartida, un encuentro fantástico con personas que nos importan, es lo que al final queda en el recuerdo.

Es probable que nos guste más el envoltorio que el regalo. Parece una contradicción, pero generalmente no nos acordamos de los regalos del año pasado, pero es probable que sí recordemos algo que sucedió, su envoltorio. Cómo nos lo entregaron, si fue un momento simpático o alegre o lo que cenamos o con quien estuvimos. El recuerdo seguramente será más persistente si ocurrió algo significativo como una anécdota simpática o cualquier situación divertida.

Al final nos quedamos con las vivencias porque los regalos se desvanecen, se rompen o se pasan de moda. Al final, si nos llevamos algo de aquí será los momentos vividos. Esa partida al juego que han traído los reyes, ese ratito bonito en el que repasamos los últimos acontecimientos. Eso es lo que queda, eso es lo que da la felicidad. Nos toca, por tanto, promover momentos felices y vivirlos con intensidad para que se queden para siempre en nuestro recuerdo y sea lo que nos llevemos siempre. Al final lo que cuenta son momentos y no cosas…

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