Se acabó lo bueno

Durante esta semana escuché en varias ocasiones esta frase: Se acabó lo bueno. Como ya hemos dicho en otras ocasiones: Se encendió una luz roja al escuchar esa frase ¿Cómo que se acabó lo bueno? —dan ganas de responder— ¿O sea que ahora empieza lo malo? No nos cansamos de repetir que el diálogo que usamos tanto para expresarnos, como para hablarnos a nosotros/as mismos/as es fundamental. Y, en el fondo, lo que estamos afirmando con el se acabó lo bueno es que ahora empieza lo malo. Por tanto, para algunos trabajar es malo, estudiar es malo, volver a las ocupaciones habituales es malo, porque según parece lo único bueno es esta de vacaciones. 

Tenemos que disfrutar del aora

Me niego a pensar de esa manera y por eso se enciende la luz roja y se me erizan los pelos al escuchar esa afirmación. No, no y no. Empieza lo bueno. Estábamos en lo bueno —en las vacaciones— y seguimos en lo bueno porque gracias a Dios puedes estudiar, trabajar y tenemos miles de cosas por las que tenemos que dar miles de gracias y no estar lamentándose. 

Para poner la guinda al pastel, escuché esa frase en los saludos al llegar a una reunión. Bien. Se encendió la luz roja y te dices ay ay ay… ¡vaya manera de pensar! Pero después me explota la cabeza en la reunión cuando para finalizar la presentación en la última diapositiva ponen: “Ánimo sólo faltan 16 viernes para llegar a Navidad” Pero ¿de verdad? ¿Es que sólo vivimos entre vacaciones, fines de semana y puentes? ¿Es que estás trabajando de esclavo construyendo las pirámides de Egipto? ¿Acaso estás con trabajos forzados diez horas al día? Sinceramente no entiendo esa mentalidad tan negativa. No puedo. 

La vida es hoy, es ahora. ¡Ahora empieza lo bueno! Estés donde estés, hagas lo que hagas. Estudies, trabajes o cualquier ocupación que tengas. No podemos pasarnos la vida esperando el fin de semana, ni las vacaciones ni los puentes, porque nos vamos a quedar viviendo sólo dos meses al año o sólo dos días de cada siete… y eso de vivirlo espectacularmente habría que verlo, porque los fines de semana nos pegamos un atracón se series de infarto y tampoco, seguramente, las vacaciones fueron dando la vuelta al mundo o haciendo cosas híper espectaculares. Algún viajito, visita a las familias, apartamento en no se donde y poco más. 

En fin, con todo. Hay frases, expresiones, formas de comunicarnos que nos hacen más felices y positivos. Y otras que nos hacen negativos. Y esa es una de ellas que deberíamos desterrar.  Cambiémosla por “ahora es lo bueno” porque es lo único que tienes. SI ya no estás de vacaciones, pues ya pasaron y si estás mirando el almanaque mirando para los puentes y Navidad, es algo que llegará y que tampoco tienes ahora. Lo único que tienes y de lo que puedes disfrutar es del presente. Y si no lo vives, se escapa… y si lo dejas escapar mucho, dentro de poco te verás que tienes que levantarte del sillón con impulso y tomando un carro de pastillas, será cuando pienses “Ojalá hubiera vivido más cada momento”. Pues ese momento es ahora. Lo bueno es ahora. 

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