No pienses la felicidad

 Ya lo sabíamos ¿no? Cuanto más lo piensas,  mas te cuesta. La verdad es que bien visto, parece una extraña paradoja. Cuando más deseamos algo parece como que más se aleja.  Pero no siempre es así, porque si no, nadie lograría sus metas. Por eso que es algo realmente extraño. Por un lado si queremos conseguir algo, pensemos por ejemplo en los deportistas, no paran de visualizar, pensar y prepararse para su objetivo, como forma de lograrlo. Y por otro lado, sucede que por mucho que queramos conseguir la lotería o la felicidad, parece que sólo que pensarlo y desearlo no basta. 

Cuanto más pensamos en la felicidad, más se nos escapa

Un reciente estudio publicado por la revista Emotion nos propone que si tenemos la felicidad como principal motivación y objetivo en la vida, tratando, incluso, de medirla, terminaremos siendo menos felices que si dejamos de pensar en ella. Es por eso que dicen que la Felicidad es como una mariposa a la que si perseguimos, nos cuesta atraparla, pero en el momento en el que la dejamos de lado, viene y se posa a nuestro lado. 

Son de esas cosas con las que no podemos vivir obsesionados/as. En algunas ocasiones hemos hablado de la felicidad más como camino que como meta.  Si nos planteamos la felicidad como meta, tendremos que sólo en algunos momentos, en determinados espacios o lugares seremos felices.  Es erróneo pensar que la felicidad está en un lugar de vacaciones o en una playa, aunque nos podamos sentir muy felices allí. No podemos hacer que la felicidad sea estar de vacaciones, tener un móvil nuevo o un cochazo, porque todas esas son cosas pasajeras y cambiantes, que no siempre están con nosotros/as. 

Es así que la felicidad como camino, como forma de disfrutar de cada momento, es la mejor manera de enfrentarla a ella. Diciéndonos: “soy feliz aquí y ahora”, con lo que tengo con lo que soy, con este momento que me toca vivir. Haciendo de la felicidad algo constante y continuo en el tiempo será más fácil que alcanzarla cuando lleguemos o estemos en una determinada situación.  Por eso, seguramente tiene mucha razón ese estudio que nos propone que la felicidad, como objetivo en la vida, como meta, nos hace bastante infelices. 

¿Solución? Fácil. No obsesionarte con la felicidad. Simplemente pensar que somos muy felices. Si puedes leer esto, tienes motivos para ser feliz. Tienes un dispositivo electrónico para leer, tienes la posibilidad de leer y entenderlo, tienes conexión a internet, son muchas cosas de las que podemos disfrutar y por las que sentimos felices. Porque además está claro que son las pequeñas cosas las que nos hacen felices. Nada peor que esperar la gran felicidad en determinadas situaciones que nunca acaban de llegar… 

Tienes motivos para ser feliz hoy y ahora.  

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