El dicho era otro, creo. Lo que mal empieza, mal termina, o algo así. Pero la cuestión es darle la vuelta porque no podemos pensar que lo que empieza bien sigue mejor y termina perfecto. Es probable que, debido a la negatividad imperante, solemos pensar en que: “lo que empieza mal…” pero te animo a darle la vuelta: lo que empieza bien…

Entonces la clave está en empezar bien, por tanto será bueno empezar bien la mañana, desde el primer instante del día. No me gusta centrarme en lo negativo, pero creo que en esta ocasión puede ayudarnos más, ver lo que probablemente no deberíamos hacer:
Apagar el despertador y seguir holgazaneando. Es frecuente que, cuando suena el despertador, lo apaguemos y nos quedemos un ratito más. No es una buena idea. Lo ideal sería que suene y ¡¡arriba!! En pie. Eso nos lleva a un hábito anterior: no haber descansado lo suficiente. Si nos dormimos a la media noche y el despertador suena a las seis, es bastante lógico que no queramos levantarnos y nos dé mucha pereza salir de la cama, por no descansar lo que necesitamos. Lo normal es dormir entre siete y ocho horas, así que para que levantarte con energía y nada más sonar el despertador, deberías acostarte con la suficiente antelación.
Levantarse a toda prisa. La consecuencia de “quedarnos un ratito más en la cama”, es que se nos hace tarde y arrancamos la jornada a toda prisa, porque ya vamos muy justos para todo. Es muy bueno, levantarse con calma, con el tiempo suficiente dedicarte tiempo al aseo, al desayuno, que es una forma de mimarnos y valorarnos mucho. Si empezamos el día con calma, tranquilos/as, con relax, estaremos mucho más relajados y en calma.
Pensar que nos lo merecemos todo y no ser agradecidos. No cabe ninguna duda que agradecer, es un hábito muy saludable. Dar gracias por el nuevo día, por haber descansado bien, por la familia, por la cama, por estar vivo/a. Por eso será bueno comenzar el día dando gracias por todo lo que tenemos, que seguro son muchas cosas.
Enfadarnos por la mañana. Eso sí que hay que evitarlo a toda costa. Si empezamos el día enfadados, es como empujar la ficha de dominó que tira todo lo demás en cadena. Si no funciona la cafetera, pues ya lo tomaremos en otro momento, si el pantalón estaba roto, lo dejamos y cogemos otro, si el coche no arranca, avisamos que nos retrasamos, pero el enfado matutino es lo que más deberíamos evitar en la mañana, porque se contagia a todo el día.
Con todo, la idea es empezar bien el día para que eso irradie al resto de nuestra jornada ¿Se te ocurre alguna otra idea que nos pueda servir? ¿O algo que debamos evitar?
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