Seguramente es de los tesoros más buscados. De muchas maneras, de múltiples formas, cada cual busca la felicidad que, por cierto, no para todos significa lo mismo. Para alguien la felicidad puede ser una nueva adquisición, mientras que para otras, la felicidad está en sumergirse en un buen libro o degustar un buen plato. Discernir sobre la felicidad no es fácil, pero vamos a tratar de dar unas claves, haciéndonos algunas preguntas:

¿Desear o necesitar?
Hay quien propone cierta confusión entre el deseo y la necesidad. Afirman que necesitamos relativamente pocas cosas para ser felices. Sin embargo, el deseo nos aleja de la felicidad, porque es como un pozo sin fin que no se agota nunca. En canto se cumple un deseo, aparece otro nuevo o mejor. Si nos fijamos bien, tiene cierto sentido, puesto que hay quien siempre quiere el último avance tecnológico o la última moda. Viven informándose de las últimas tendencias y desean adquirirlas, cuando ninguna de esas cosas nos da la felicidad. Necesitamos muy poco para vivir. Disfrutemos de lo sencillo, casi nada es muy necesario.
¿Ser o tener?
Siempre he tenido cierto reparo hacia las marcas. Me resulta sospechoso que haya que pagar más por un logotipo al que encima le haces publicidad gratuita. Hay quien viste con una determinada marca porque le define ese estilo de ropa o quien utiliza determinados productos porque quieren parecerse a quienes los anuncian. Pero nada de nuestros atributos, nada de nuestra indumentaria, ni complementos nos define. Somos mucho más que nuestra ropa, nuestro vestido o todo lo exterior. Somos mucho más. Eres mucho más.
¿Te importan las pequeñas cosas?
Otra idea pensar en lo que nos hacer felices, es que creemos erróneamente, que la felicidad llega en situaciones realmente espectaculares. Así, parece lógico que pensar que si no vas de vacaciones a una playa paradisiaca o estas en todas las fiestas y eventos del verano, tu vida es un desastre. Sin embargo no es así. Las pequeñas cosas, un atardecer, una comida con la familia, un helado y un paseo, puede hacernos muy feliz. Es más, si tratamos de buscar la felicidad en las pequeñas cosas, seguramente seremos más felices más tiempo. La razón es sencilla, si pienso que soy feliz con un buen café, nadando en la playa, mientras almuerzo con la familia o compartimos una película de televisión, son cosas que están muy al alcance de todos y seremos felices mucho tiempo. Pero, si pensamos que la felicidad llegará sólo en momentos muy especiales y difíciles como un viaje o unas vacaciones, son momentos que llegan en menor proporción. Así seremos felices menos tiempo.
¿Agradeces lo que tienes?
Tenemos lo que necesitamos. A veces mucho más. Sin embargo, estamos despistados/as pensando y buscando otras cosas. La gratitud, según los entendidos es fundamental para la felicidad. Esa forma de ser agradecido tiene dos vertientes: ser agradecidos/as con lo que tenemos, que generalmente, es mucho. El otro aspecto es poner en práctica la gratitud como estilo de vida ¿Qué te cuesta dar las gracias cuando te atienden en la cafetería o en el supermercado? ¿Cuesta mucho dar las gracias por cualquier servicio que nos dan? Hay quien dice ¡es su obligación, no tengo porque dar las gracias! Pero cuando damos las gracias por pagar un servicio, por una información, por que nos paren en el paso de peatones… todo cambia, nuestra vida adquiere otra dimensión, somos más felices.
Con todo, deseando menos, valorando lo necesario; Siendo mucho más y teniendo mucho menos, disfrutando de las pequeñas cosas y siendo agradecidos/as será una buena forma de encontrar la felicidad.
Deja una respuesta