La clave del éxito es hacerlo

En muchas ocasiones nos quedamos dudando sobre si la idea es buena o es mala, sobre si nuestra propuesta tendrá éxito o no, sobre si deberíamos hablar o no con esa persona, sobre si debiéramos decirle o no a nuestro superior esa propuesta que tenemos para la empresa, sobre si será o no conveniente emprender o no.

Así la vida se nos pasa en una indecisión continua en la que nos quedamos mirando desde el andén, como las oportunidades pasan de un lado a otro, sin subirnos a ninguna, sin hacer nada. No cabe duda que, cuando tenemos que hacer una inversión importante de dinero o esfuerzo, es lógico que nos lo pensemos un poco. Sin embargo, en las decisiones de cada día, mejor es intentarlo.

Lánzate con tus ideas

Seguramente si tuviéramos que definir el mar en el que andamos casi siempre, sería el mar de la duda o el océano de la indecisión. Nos cuesta mucho darle al botón del play y empezar. También al de Stop para detenernos y cambiar.

Es probable que nos guste mucho la comodidad. La designación moderna es la “zona de confort”. Viene a ser como un lugar en el que nos sentimos a gusto, donde estamos tranquilos/as, sin mucho cambio, sin mucho ajetreo ni problema. Sin embargo ese lugar no es muy bueno. Se está bien ahí, pero no deberíamos permanecer en él mucho tiempo. Lo bueno es cambiar, desafiar nuestra vida, nuestro aprendizaje, nuestro crecimiento que no se produce en ese lugar tranquilo, sino cuando hacemos cosas.

Cuando me plantean proyectos e ideas, raramente me niego en redondo. Lógicamente, si me piden una inversión de un millón, pues no. Porque no lo tengo ni me voy a endeudar. Pero cuando me plantean cosas, o me apunto al carro o dejo la puerta abierta con un “seguimos hablado”, “lo vemos”, “lo vamos a pensando”, “lo vamos madurando”, podemos dejar que las cosas vayan siguiendo su cauce.

Aquellas personas que tienen éxito es porque lo han hecho. Aquellos que se negaron, que no creyeron, que no lo vieron, se quedaron en dique seco. No tenemos que mirar a grandes gurús de las empresas, sino a gente normal y corriente que simplemente “lo hicieron”. Es probable que con dificultad, con errores, con problemas, pero al menos lo intentaron y muchos de ellos hoy disfrutan de su trabajo y de su vida con eso que emprendieron.

La pregunta clave que me sigue animando a hacer pequeñas locuras y a seguir inventando cosas es preguntarme ¿y por qué no? ¿Qué te lo impide? Seguramente si analizamos las respuestas en profundidad, salvo porque no está a nuestro alcance, lo que nos impide hacer cosas es el miedo. El miedo al fracaso, a que no funcione, al qué dirán. Sin embargo, más allá del miedo están nuestros objetivos y logros. Nuestra felicidad no está en el andén o en la terminal viendo pasar aviones, sin tomar alguno. El éxito está en hacerlo. En intentarlo al menos.

Acuérdate ¿Qué te lo impide? ¿Y por qué no…? Y a por ello

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