Le dijo el chico a ella. —No quisiera que te sintieras mal por mi culpa, continuó diciendo, mi vida es complicada y no quiero que por mis historias, por todo lo que me ha pasado te sientas mal.

Le dijo el chico a ella. —No quisiera que te sintieras mal por mi culpa, continuó diciendo, mi vida es complicada y no quiero que por mis historias, por todo lo que me ha pasado te sientas mal.

Se habla mucho de la felicidad. Aquí hablamos mucho de felicidad y de bienestar. Con cierta frecuencia —no se si lo han leído en diferentes medios—, se anda difundiendo sobre los ingredientes de la felicidad. Que si el dinero no da la felicidad, que si la felicidad se encuentra aquí o allá. Hábitos para lograr la felicidad, cosas que hacen las personas felices y un sin fin de elementos y argumentos para encontrar la felicidad.

Hablamos bastante del aprecio, pero en realidad, bien entendida, la palabra aprecio es maravillosa. Significa que somos capaces de dar, de valorar, de darnos. Si apreciamos somos mucho más felices, porque consideramos que algo o alguien tiene cosas que nos impresionan, que nos gustan, que nos llaman la atención positivamente. Si decimos aprecio lo que has hecho por mi o, mejor aún, te aprecio, tiene un sentido y significado increíble. Así que deberíamos apreciar mucho más.

El dicho era las comparaciones son odiosas, pero creo que es interesante, darle una vuelta de tuerca y considerar que las comparaciones nos hacen odiosos a nosotros, a quien compara o a quien se compara con los demás. Desgraciadamente, diariamente nos estamos comparando. Quizá no de una forma consciente, pero sí que de manera inconsciente sí que nos comparamos con todo y con todos. La cuestión será, por tanto, preguntarnos ¿Cómo dejar de compararnos para no ser tan odiosos/as?

Eres una persona super ocupada. 24/7 dicen algunos, están activos durante todas las horas los siete días de la semana. ¿Para qué perder tiempo en dormir? Descansemos lo justo y necesario, para seguir en activo y seguir trabajando. Hay que hacer, hacer y hacer, rendir al máximo. ¿Pero tiene sentido?

Hay quien sabe mucho, que controlan en tecnología, en deporte, música… gente muy buena que se ha entrenado durante muchísimo tiempo para ser destacado en las actividades que le apasionan y realmente controlan y son buenos/as en esa actividad.

Estamos aquí para vivir y ser plenamente felices, para desarrollarnos en todo nuestro potencial. Sin embargo, siempre surgen algunas piedras en el camino. Algunas cosas que deberíamos tener en cuenta para que, cuando se produzcan, se encienda en nosotros una luz roja y nos indique que algo no está bien. Como una especie de luz intermitente en el salpicadero de nuestro coche, que avisa de algún fallo que debemos revisar en nuestro vehículo. Vamos a ver cuáles son esas lucecitas que debiéramos tener en cuenta.

Estaba pensando que hemos normalizado decenas de cosas que, probablemente no son en absoluto normal. Es probable que nuestro pensamiento se adapte a la situación en la que vivimos y dejamos de ser crítico.

Llevo esperado mi oportunidad, pero nunca llega, decía alguien que intentaba una y otra vez lograr un objetivo que se había trazado. Me siento, espero y espero a que me llamen y nunca se produce la tan ansiada llamada. Vuelvo a presentar mi proyecto una y otra vez, pero nada… seguramente eso de la serendipia es un cuento.

Seguramente no. Pasado ese tiempo, es probable que ya no sea tan importante. Pues entonces ahora tampoco ¿Entonces para que nos estamos preocupando? Se trata sin duda de una pregunta que nos podemos hacer con frecuencia y que nos ayudará a vivir más felices.
