Esperando mi serendipia

Llevo esperado mi oportunidad, pero nunca llega, decía alguien que intentaba una y otra vez lograr un objetivo que se había trazado. Me siento, espero y espero a que me llamen y nunca se produce la tan ansiada llamada. Vuelvo a presentar mi proyecto una y otra vez, pero nada… seguramente eso de la serendipia es un cuento.

¿Simplemente hay que esperar?

Podríamos hablar de la serendipia o de la suerte, de la fortuna, de las opciones que tienen algunos sí y otros no tanto. Si buscamos la definición del término, encontramos que serendipia es un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.

Sin embargo, la serendipia no es magia. Además podemos referirnos al ejemplo que la misma RAE pone de este término: “El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia…” Fue una casualidad, sí, pero Alexander Fleming no estaba en su casa tumbado mientras se produjo esa casualidad. Ese momento se dio mientras trabajaba en su laboratorio.

La cosa, por tanto, es trabajar, seguir tratando de buscar nuestros objetivos en el trabajo y no tanto sentarnos a esperar la casualidad o que nos toque la lotería. Al agricultor no le basta con echar una semilla en tierra y sentarse a esperar a que crezca. Prepara la tierra, prepara una semilla y una vez que ha germinado, tiene que podar, abonar, arrancar malas hierbas, hasta que llega el tiempo de la cosecha. Sólo así tendrá unos buenos frutos. O el deportista no le sirve con entrenar un día y ponerse a esperar que lo llamen para una competición. Ni al músico con ensayar una obra y esperar que el director de la orquesta se fije en él. Tiene que seguir trabajando día tras día.

Las casualidades deben encontrarnos trabajando. La suerte, muchas veces no se da por simple azar. Por ejemplo nunca me ha tocado la lotería. No tengo serendipia, no tengo suerte… Pero ¿Compro números de lotería? La verdad es que no. Por tanto no me puedo quejar de que no tengo esa suerte. La lotería le tocará a quien juega. Y sé de personas que le ha tocado algún premio y juegan mucho.

Si quieres una oportunidad en cualquier tema que te apasione, sigue trabajando, sigue esforzándote, tratando de hacerlo lo mejor posible. Aunque no siempre lo primordial es el trabajo, sino también disfrutar de cada momento. Puesto que si dedicamos mucho esfuerzo a algo que no nos gusta, aunque sea nuestro objetivo, seguramente tampoco llegará, porque es algo que en el fondo de tu corazón tampoco te gusta.

La serendipia es casualidad, pero una casualidad ayudada, abonada en un terreno que hemos ido preparando con trabajo, pasión, deseo, formación, entrega y tantos otros ingredientes, que no es simplemente el azar. Así que si queremos algo tenemos que hacer muchas otras cosas que no sólo sea sentarnos a esperar…

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