Las comparaciones te hacen odioso

El dicho era las comparaciones son odiosas, pero creo que es interesante, darle una vuelta de tuerca y considerar que las comparaciones nos hacen odiosos a nosotros, a quien compara o a quien se compara con los demás. Desgraciadamente, diariamente nos estamos comparando. Quizá no de una forma consciente, pero sí que de manera inconsciente sí que nos comparamos con todo y con todos. La cuestión será, por tanto, preguntarnos ¿Cómo dejar de compararnos para no ser tan odiosos/as?

Las comparaciones no nos ayudan…

La verdad es que el mundo de la comparación es una extraña paradoja. Puede que queramos evitar compararnos, pero nos encontramos con un grave problema. Desde la más tierna infancia nos estamos comparando. Aprendemos por imitación que al fin y al cabo es un modo de comparación. Si has tenido contacto con niños pequeños es probable que hayas vivido la etapa del “mío”, mío y mío”, momento en el que lo quieren todo, que no comparten y que, así a bote pronto nos parece simpático. Sin embargo, de algún modo ya están comparando lo que hay en el entorno para desearlo o adueñarse de ello.

Uno de los problemas de salud mental con los que nos encontramos en los adolescentes hoy en día es por la comparación. Las redes sociales son un escaparate increíble de comparación, donde las personas miran lo que tienen y lo contraponen a lo que ven que tienen otros/as, que generalmente se proyecta en grado superlativo. Así, de una manera más o menos continua nos vamos comparando, nos vamos haciendo cada vez más odiosos y odiosas, porque el comparar únicamente nos hace daño a nosotros/as mismas.

Pero como siempre digo estamos en un espacio de positividad, así que nos interesa ver de qué manera podemos evitar compararnos, para no ser tan odiosos y para ser más felices. Vamos a ver algunas propuestas:

La primera clave y, quizá la más importante, es Ser consciente y aceptarnos. Si no nos aceptamos, si estamos mirando el cuerpo que tiene tal persona, si estamos envidiando las vacaciones de aquel otro/a, si nos parece que nuestro vecino está mejor que nosotros/as, si creemos que somos unos desgraciados/as así será. Ojo, que no se trata de resignación. Ser consciente y aceptarnos, significa que tenemos claro quienes somos y donde estamos para a partir de ahí empezar a mejorar en aquellas áreas que consideremos, pero por que lo hemos pensado y meditado, considerándolo importante para nuestra vida, no porque lo tiene otra persona, ni porque quiero ser como ellos. Entender nuestra realidad y dónde estamos, nuestros defectos y virtudes. Como ya hemos dicho en otros post, nunca voy a correr los cien metros lisos en menos de diez segundos, pero voy a entrenarme para hacer una buena marca y disfrutar en el intento.

La segunda cuestión, también muy importante, mira las redes sociales de forma crítica. Nada es real. Casi todo lo que vemos en nuestras pantallas, puede estar trucado. Muchas de las personas que vemos en nuestros dispositivos, usan filtros para aparentar, las películas y series, tienen muchos efectos especiales y cuentan historias, que si las analizamos en profundidad, veremos que son poco reales. Siempre hay personas muy bellas y muy ricas como protagonistas, cuando la inmensa mayoría de la población, tenemos una vida más “normaliza”. No te fíes. Se crítico/a con todo lo que veas. Nada es real.

La rumia rumia, de lo que tanto hemos hablado en otras ocasiones. Nuestro diálogo interno es fundamental. Ya no sólo lo que vemos en un mundo muchas veces irreal, sino lo que luego nos decimos de ese mundo. Porque, a veces, con cierta tendencia, nos preguntamos: ¿por qué mi vecino tiene un buen coche y yo no? ¿Por qué ellos se van de vacaciones y yo me quedo? ¿Por qué hay personas que ganan tanto y yo gano tan poco? ¿Por qué la pareja de (mi amig@, vecin@, cuñad@… es más guapa que la mía? Son cientos de preguntas que nos pasan por la cabeza y que, como siempre, si las alimentamos, dándole vueltas y más vueltas, seguramente seguirán creciendo más y más. Por tanto hemos de tratar de cortar esos pensamientos de comparación que aparecen en nosotros/as nada más asomarse. Ya hemos dicho en otra ocasión que la mejor manera es Cortándolos en seco, de modo que cuando llegue un pensamiento así le digamos: no quiero pensar en eso ahora, no me interesa esto y cualquier otra frase de choque, aprovechando para cambiar de actividad y así no darle oportunidad.

Para no ser odiosos, evitemos, por tanto, las comparaciones con esas herramientas: Eres una persona única y maravillosa, mira el mundo de manera crítica, “no todo es lo que parece” y controla tus pensamientos e ideas… No te compares, para ser un poco más feliz.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *