La tiranía de la  cronopatia 

En cuestiones de tiempo somos bipolares. Somos capaces de pasarnos una tarde sin hacer absolutamente nada o tumbados delante de la televisión, mientras que al día siguiente queremos aprovechar hasta el último instante, con una agenda apretadísima, sin tiempo apenas de descansar. A veces no está nada mal tomarnos ciertos periodos de descanso en la semana en el día, para recargar nuestra mente.  En relación con el bienestar escuché hace unos días en un podcast que no querer descansar es algo así como no parar el coche para echar gasolina para poder aprovechar al máximo y llegar lo antes posible. Hay que repostar, hay que parar. 

La tiranía de aprovechar el tiempo

Leyendo un libro me encontré una referencia a la cronopatía, una palabra, que ni siquiera el corrector me reconoce.  Intrigado me fui a la red para ver que significa. Me imaginaba que sería algo así por el contexto donde se usaba y resulta que la cronopatía es una obsesión por aprovechar al máximo el tiempo, llevada al punto de la incapacidad para detenerse incluso ante el agotamiento, y se relaciona con la presión social por la productividad. 

Seguramente, por eso, nos encontramos ante la tiranía de la cronopatía.  Entiendo que hay muchas personas que tienen que estar haciendo siempre algo: trabajando, con amigos, deporte, actividades, reuniones sociales, más amigos, más encuentros, queriendo aprovechar al máximo el tiempo.  Ante la cronopatía como problema opto por la pérdida de tiempo consciente.  El no hacer nada de manera plena y consciente, para recuperar, para recargar, para estar mejores y más felices.  

Por azares de la vida normalmente los días entre semana pasan con bastante actividad, de trabajo, deporte, voluntariado, actividades de ocio, con una agenda repleta de cosas. Es por eso que en el fin de semana siempre dejo algunos momentos para no hacer nada. Jugar a la consola, leer un libro, ver algunas películas, conforman ese tiempo reparador y necesario de cada fin de semana. 

Ciertamente, también en el fin de semana abundan encuentros sociales y es por lo que se hace necesario descansar y desconectar. Así que ante la tiranía de la cronopatía busquemos espacios de descanso, de desconexión, de paz y de perder el tiempo de manera consciente.  Insisto en lo de perder el tiempo de manera consciente porque para que sea óptimo, debemos programarlo —acotarlo en un periodo controlado— y dedicarlo a actividades ociosas que nos relajen y nos diviertan. 

Otra opción interesante para los cronópatas es aburrirse. Si, como lo oyes. Tumbarte o sentarte a no hacer absolutamente nada. Sin móvil, sin televisión, sin consola, sin nada de nada.  Tu y el aburrimiento ¿te atreves a luchar contra la tiranía de la cronopatía?

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