Es una de esas frases lapidarias que deberíamos tener muy presente. Es de esas cosas que escuchas en una conversación trivial y que apuntas, porque sabes que tiene mucha miga. Por lo visto es una frase famosa atribuida a Séneca, un estoico que seguramente le ha dado muchas vueltas a esta afirmación que parece sencilla pero que no lo es. Es curioso que una afirmación tan antigua sea tan actual, puesto que vivió hace casi dos mil años.

Hoy en día tenemos miles de distracciones. Seguramente más que en la época en que vivió Séneca, donde una persona podría vivir toda su vida, casi sin estímulos o cambios tan importantes como los que tenemos hoy en día. Me refiero a que un agricultor podría nacer en una familia agraria, vivir toda su vida en un pueblo con las mismas personas, desarrollar su vida y seguir durante toda su vida en un mismo ambiente, con poco conocimiento de lo que sucedía a miles de kilómetros y sin tantos impactos visuales. Sin embargo, hoy tenemos un mundo hiper cambiante donde estamos más que hiper estimulados, con muchísimas noticias, flases, deslumbramiento que nos impiden estar conectados en lo que hacemos.
Por eso hoy se hace necesaria esa reivindicación: estar en lo que estamos. Tratar de concentrarnos en una sola cosa, que mejora la atención y nos hace mucho más felices. Está demostradísimo que, por mucho que digamos que podemos atender a varias cosas al mismo tiempo, es imposible. Es frecuente estar trabajando atendiendo a los mensajes que nos llegan. Es probable que nos confundamos de conversación cuando hablamos por aplicaciones de mensajería. Es probable que no disfrutemos de una comida cuando estamos pensando en lo que haremos luego. Por eso la clave es estar en lo que estamos. Lo que demuestra que no podemos estar en varias cosas al mismo tiempo. Tenemos que estar en lo que estamos siempre. Sólo una cosa a la vez.
Viviendo en una sociedad en la que estamos super estimulados, puede ser todo un reto estar en lo que estamos, cuando comemos, disfrutar de la comida y la compañía, cuando estamos en la ducha, disfrutar del agua que nos limpia y el perfume del jabón, mientras caminamos, admirar el paisaje, cuando vemos una peli dejar el móvil y atender sólo a la película o serie que vemos. Un paso más podría ser cada día buscar momentos de tranquilidad y de desconexión para centrarnos en estar sólo con nuestra interioridad. Un escalón más sería la meditación y ser capaces de pasar tiempos de silencio en un lugar tranquilo.
Con todo, la cosa será tratar, al menos de hacer una sola cosa a la vez. Por mucho que pensemos que somos capaces de hacer muchas tareas al tiempo, está demostrado científicamente que no podemos. Salvo escuchar música y bailar o hacer deporte escuchando un podcast o cualquier otra actividades complementarias. Aún así, no estaremos al cien por cien en las dos. Por mucho que pensemos, por ejemplo que algo tan sencillo como hacer deporte con música estamos en ambas cosas, seguramente que si nos preguntan por la letra que escuchábamos o por la intensidad de la actividad, alguna de las dos cosas no las podríamos explicar con claridad. Por tanto, sólo una cosa a la vez.
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