En muchas ocasiones nos quedamos dudando sobre si la idea es buena o es mala, sobre si nuestra propuesta tendrá éxito o no, sobre si deberíamos hablar o no con esa persona, sobre si debiéramos decirle o no a nuestro superior esa propuesta que tenemos para la empresa, sobre si será o no conveniente emprender o no.
Así la vida se nos pasa en una indecisión continua en la que nos quedamos mirando desde el andén, como las oportunidades pasan de un lado a otro, sin subirnos a ninguna, sin hacer nada. No cabe duda que, cuando tenemos que hacer una inversión importante de dinero o esfuerzo, es lógico que nos lo pensemos un poco. Sin embargo, en las decisiones de cada día, mejor es intentarlo.
