Cosas sencillas y mente curiosa

 Dos claves más para la felicidad, la sencillez —algo de lo que cada vez estoy más convencido— y una mente curiosa, ocupada, despierta y crítica, son otras claves que me parecen interesantes para lograr un poco más de bienestar.  No cabe ninguna duda de que recibimos muchísimas influencias y, aunque no queramos reconocerlo, hay muchas personas interesadas en manipularnos para conseguir beneficios.  Desde crear productos que no nos hacen falta para nada, pero que nos venden como híper necesarios para beneficios de algunos pocos. Por eso es que una combinación de sencillez y darle una vueltita a las cosas nos va a aportar muchísimos beneficios. 

Lo sencillo nos aporta felicidad

Espero que estemos de acuerdo en que algunos —para no generalizar en muchos— proponen como paradigma de una vida mejor el progreso y el crecimiento de las economías, algo que ineludiblemente va asociado al consumo. Si no hay compras, si no hay ventas, sin créditos, tarjetas, transacciones, la cosa no funciona. Es por ello que cientos de mensajes nos invaden para que tengamos el último modelo de televisión, de teléfono, de ropa, de modo que la maquinaria pueda seguir funcionando. Nosotros, los pobres consumidores, no somos más que un eslabón en la cadena, una parte del entramado para que quienes tienen más, sigan teniendo más. Así que la vida sencilla nos ayudará a vivir con lo necesario dándonos una mejor perspectiva de vida, felicidad y bienestar porque nos salimos de esa rueda del consumo alocado. 

La mente curiosa y crítica tiene que ver con que debemos plantearnos si de verdad necesitamos todo eso que queremos comprarnos. ¿De verdad te hace falta? ¿Es absolutamente necesario para tu vida? Son preguntas que podemos hacernos antes de comprar algunos productos, especialmente aquellos que no son tan baratos. ¿Es indispensable tener siempre el móvil último modelo? ¿Es necesaria una pantalla para ver la tele de un millón de pulgadas que se ocupa toda una pared? Es probable que no. Es seguro que con otro dispositivo más económico, podamos tener las mismas prestaciones. Estoy convencido de que una vida sencilla nos aporta mucha más felicidad que el alocado mundo de tener, tener y tener. Y esto por algunas razones: 

Nos sentimos libres: Cuando somos capaces de elegir lo que verdaderamente necesitamos y no lo que nos impone el mercado o la publicidad, tenemos una buena sensación de control sobre nuestros actos y nuestra vida, lo que indudablemente genera mucho bienestar. 

Somos responsables y felices por tomar decisiones adecuadas: ¿No te ha pasado que te has comprado algún capricho y luego han venido los remordimientos? Ahora toca pagarlo, voy a estar endeudado no sé cuántos años… Cuando somos capaces de valorar lo que realmente necesitamos optando por la sencillez, hace que nos pensemos bien lo que queremos, siendo plenamente responsables de nuestras decisiones. 

Somos solidarios y felices: cuando estamos haciendo las cosas bien, evitando el consumismo, mostramos nuestra solidaridad con el medio ambiente para no seguir en la locura de la expoliación de recursos. Sabemos que existe la obsolescencia programada de manera que muchos dispositivos dejan de funcionar para que compremos el nuevo, contribuyendo a generar más problemas medioambientales. Siendo solidarios con nuestro planeta, no sólo nos sentimos bien, sino que dormimos algo más tranquilos/as sabiendo que no contribuimos de forma agresiva a su destrucción. 

¿Y la mente curiosa? Es una forma de englobar otras muchas cuestiones como: ser críticos/as a la hora de tomar decisiones, valorando los pros y contras, curiosa, porque nos informamos de los productos que compramos y  de cómo adquirir los más adecuados. Curiosa, porque también, aunque no parezca importante hay que nutrir nuestra mente a través de la lectura diaria, alguna buena película, la reflexión y meditación que hace que nos mantengamos más vivos, activos y felices. 

Dos claves que nos permiten seguir caminando en la senda de la felicidad: Sencillez de vida y mente activa, que podemos practicar de muchísimas maneras. Vivir de manera austera, limitando el deseo impulsivo, es una buena forma de vida. Si le añadimos ser personas críticas, responsables y formadas, tenemos un coctel que nos da muchísimo bienestar. 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *