Categoría: Vivencias

  • La soledad es buena consejera

    Nacimos solos y morimos solos. Vivimos solos . Bueno, me dirás que no, que no vivimos solos, sino que casi siempre estamos acompañados. Vivimos solos porque nadie puede vivir nuestra vida por nosotros/as. Somos los que tenemos que tener la conciencia de nuestra propia vida, algo que no pueden hacer otros/as. Es por eso que contradecimos el refrán para decir que la soledad es buena consejera. Tenemos el deber y la obligación de desarrollar una buena vida en soledad. Si no estás bien contigo mismo/a, ¿entonces con quién?

    Estar a solas de vez en cuando está bien
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  • Ayuda bien, sin saber a quién

    ¿Para qué haces deporte? Para bajar de peso y estar más “fit”… ¿Por qué llevaste al compañero a casa? Porque estoy seguro de que otro día, si yo lo necesito, él me llevará. ¿Por qué invitaste al cortado ayer? Porque así otro día me invitan ustedes… Así podríamos hacer una retahíla de preguntas y respuestas que no terminan y que tendrían respuestas parecidas. Casi siempre hacemos cosas porque esperamos tener un beneficio a cambio. Es probable que algunos piensen que el mercantilismo es la mejor forma de relación. Siempre hay que esperar algo a cambio. Por desgracia, nuestra sociedad casi está pensada así: trabajo por dinero, compro porque quiero darme un capricho, yo no voy a ese sitio a perder el tiempo. El fenómeno de la productividad, aunque tiene cierto envoltorio de algo nuevo, es tan antiguo como la persona. Queremos que todo lo que hacemos produzca algo. Si planto alguna semilla, espero que produzca mucho fruto. Obviamente, todo esto es bastante normal. No quiero plantar para que simplemente sea bonito, si construyo algún producto o limpio o pinto mi casa, es porque quiero que quede bien… espero algo a cambio. Por eso esa idea de productividad o mercantilismo está en la base de casi todo.

    Ayuda sin esperar nada a cambio
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  • ¿Dónde está mi atención?

    Ando buscando la atención por todos lados. Está dispersa. No la encuentro.  Trato de centrarme y no puedo, intento concentrarme en leer un párrafo y parece como si estuviera escrito en otro idioma. ¿Alguna vez te ha pasado eso? Parece que no puedes concentrarte, que todo te distrae, que nada es capaz de mantenerte en una actividad en un tiempo, que siempre estás cambiando. Es más, necesitas estar cambiando continuamente de actividad para sentirte bien, porque cualquier cosa mantenida en el tiempo te aburre. ¿Te sucede esto?

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  • Peor solo, mejor bien acompañado

    El dicho no dice eso, sino justo todo lo contrario. Hoy, parece que lo que vale es el individualismo y el estar bien yo, cuidarme yo, tener buen físico yo, comer bien yo, viajar yo con quien yo quiero a donde yo quiero y hacer lo que me plazca. Sin embargo, ahí no encontramos la felicidad, sino que se demuestra que las personas más felices y longevas son aquellas que tienen buenas y largas relaciones. Por tanto, peor solo y mejor bien acompañado. Aunque no hay que quitarle mérito al dicho, antes que estar en una relación tortuosa, que nos agobia, que no nos permite ser felices… pues mejor solos/as, que estar aguantando estupideces.

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  • Los excesos y los encuentros de Navidad

    Mucho cuidado. Hay que tener mucho cuidado con todo lo que se nos avecina en las próximas semanas. Fiestas, encuentros, desencuentros, excesos y, esperamos, que mucha alegría, sin problema. En ambos casos la recomendación es muy estoica. Usar la moderación, siempre.  Sin excesos, no tendremos ningún tipo de problema. Sin irnos hacia cualquiera de los extremos la cosa irá muy bien.  En estas celebraciones, usando la moderación todo irá perfectamente. Vamos a compartir algunos de esos excesos. 

    Tiempo de encuentros y de excesos
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  • Un buen menú

    Tiene que tener muchos ingredientes deliciosos: unos buenos entremeses y un postre delicioso. Un buen libro, por ejemplo, tiene también otros ingredientes llamativos, lo mismo que una película.  Pero si nos ponemos a mirar con detenimiento, es probable que todos tengan algo en común. Un buen comienzo y un buen final.  Algunos lo llaman el bocadillo, en el sentido de que se debe empezar y terminar bien. Eso, según los entendidos, deberíamos extrapolarlo a nuestra vida. Si queremos una buena vida, deberíamos valorar tener un buen comienzo y buen final en cada día. 

    Un buen menu debe contener….
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  • Hay que cuidar al copiloto pero sin hacerle mucho caso

    ¡Casi nada con los copilotos! En algunos casos son buena gente, van a nuestro lado tranquilos/as disfrutando del paisaje, hablando de alguna cosa interesante, compartiendo sensaciones, tiempo, alegrías, preocupaciones.  Pero, en cambio, hay otros copilotos que nos dan ganas de lanzarlos fuera.  Hay casos en los que probablemente nos gustaría que el sillón de al lado fuera eyectable, como el de los aviones, y apretar un botón y lanzarlos fuera. Es aquel que nos va diciendo continuamente: ¡cuidado!, ¡mira ese que se mete!, ¡frena!, ¡ya puedes!, ¡ahora no!, y, si lo dejas, apenas pones el intermitente para aparcar, se baja del coche para avisarte, aunque tengas sensores, cámaras y aparcamiento automático. ¡Madre mía, qué sufrimiento!

    Hay que cuidar al copiloto
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  • Todo lo que quieres no es lo que te hace falta 

    Seguro que sabemos que estamos en una época de mucha comodidad. Si lo quieres, lo tienes. En cómodos plazos, con tu esfuerzo o, como apuntan algunos si lo deseas, los astros y los planteas se alinean para que lo consigas.  Sólo tienes que desearlo y tus sueños se harán realidad.  

    Ya sabemos que erróneamente hemos depositado nuestra felicidad en cosas materiales. Objetos que se rompen, que dejan de ser bonitos, que únicamente nos satisfacen mientras dura la novedad y que al tiempo descartamos como el niño/a que se aburre de juguete porque ya no le complace. 

    ¿Lo necesitas de verdad?
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  • ¿La felicidad es interior o exterior?

    Fíjate que me ha generado un montón de dudas leer un artículo en el que se decía que la felicidad es un estado interior. En general suelo asociar la felicidad a la interioridad a un estado de bienestar y placer propio, personal. Pero al leer sobre este tema, me surge la duda puesto que se suele decir que la felicidad, cuando es compartida, es mayor o verdadera. Entonces, surge la duda ¿la felicidad ha de ser compartida? ¿Confundimos la felicidad con una sonrisa exterior?  Sin duda daría para un buen e interesante debate. 

    ¿La felicidad es interior o exterior?
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  • La felicidad, estar a gusto

     Y te quedas tan ancho. Esa es la definición perfecta de felicidad algo que casi todo el mundo busca. En una conversación trivial, sencilla, entre amigos de repente saltó esta frase. La felicidad es estar a gusto. Y chin pum.  Nada más que decir. Siguieron hablando como si nada, pero, como en tantas ocasiones me quedé rumiando la frase: la felicidad es estar a gusto ¡¡Qué bueno!!

    Estar a gusto, ser feliz
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