La felicidad, estar a gusto

 Y te quedas tan ancho. Esa es la definición perfecta de felicidad algo que casi todo el mundo busca. En una conversación trivial, sencilla, entre amigos de repente saltó esta frase. La felicidad es estar a gusto. Y chin pum.  Nada más que decir. Siguieron hablando como si nada, pero, como en tantas ocasiones me quedé rumiando la frase: la felicidad es estar a gusto ¡¡Qué bueno!!

Estar a gusto, ser feliz

Es fantástico porque en muchas ocasiones nos pasamos la vida buscando la felicidad en tantos lugares diferentes y, sin embargo, la cosa es bastante más sencilla de lo que parece.  Estando a gusto, todo lo demás cobra sentido. 

Mucho se ha hablado y se sigue hablando sobre la felicidad. Es probable que tenga tantas definiciones como personas y, lo que está claro es que no es igual para todos.  Por eso, me parece curioso cuando se habla de los países más felices del mundo o de las regiones más felices, siento este una sensación bastante subjetiva.  

En ese ranking de lugares felices, se tienen en cuenta parámetros como sanidad, educación, servicios, pero eso nos puede dar una falsa información porque pese a tener miles de servicios y un nivel adecuado, puede que no me sienta feliz.

Por tanto, nos volvemos al principio. Ser feliz es estar a gusto, estar bien. Y poco más. Deberíamos descartar la idea de la felicidad como meta, porque eso únicamente nos lleva a a correr delante de algo que nunca llega, como el animal al que le colocan una caña con el alimento delante, que por más que camine o corra, nunca va a llegar a alcanzarlo.  

La felicidad es el camino. La felicidad es estar a gusto, como decía al principio. Poco más que añadir. Si no estás a gusto, si hay algo que en la vida no te satisface, deberías buscar la manera de cambiarlo y mejorarlo.  Porque la verdadera felicidad es, al concluir el día, pensar «estoy bien, estoy a gusto» Me siento bien con lo que he hecho hoy y doy gracias por ello.  Es probable que haya cosas a mejorar, siempre todo es mejorable, pero lo ideal, lo bueno sería sentirnos bien. Esa es la verdadera felicidad. Esa felicidad de decirnos «estoy bien, estoy a gusto» no nos la da el dinero, ni la tener muchas tecnologías, ni las seguidores en las redes sociales, ni siquiera un coche de lujo y una vida de ensueño… Bueno, pensándolo bien, sí que te la puede dar si al finalizar el día, tienes esa sensación «estoy bien, estoy a gusto»  Esa es la verdadera felicidad.  

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