Eso fue lo que me dijo: “Esto es lo que hay”. Simple, fácil, sin mucho más que aportar. Es lo que hay sin más. Bien. Me pareció una frase maravillosa. Porque ciertamente, es lo que hay. Tratar de buscar otras opciones, pensar que mejor que hubiera sido de otra manera, ojalá que pudiera, si no hubiera sucedido como ocurrió… y cientos de lamentaciones más que no van a ninguna parte. Porque no hay más amigos: esto es lo que hay.









