¿Vivimos o sobrevivimos?

Aquí sobreviviendo… ¡buuf, vaya frase! Para enmarcar y tirar al fondo del mar ¿cómo podemos decirnos estas cosas? Más allá de una frase que pueda sonar más o menos simpática, dependiendo del contexto, no debería estar dentro de nuestro vocabulario.  Son de las típicas cosas que decimos y nos decimos y que hacen más daño del que pensamos. No deberíamos usar nunca, nunca, jamás este tipo de expresiones. 

Ya hemos hablado en otras ocasiones del lenguaje y de las expresiones que usamos y de cómo nos configuran. Son de vital importancia. Lo que hablamos y, lo que es peor, lo que nos hablamos es de vital importancia. No es lo mismo levantarse de la mañana y encontrarnos en la cocina o en cualquier lugar de la casa: Vamos a sobrevivir que mirar otro cartel que diga simplemente: Vamos a vivir.  La primera denota derrotismo, hastío, cansancio, poca energía, falta de vitalidad… y la segunda, incluso puede ser neutra. Ni para un lado ni para otro.  Si nos apuramos y le damos algo de sentido, podemos encontrarla hasta positiva ¡Vamos a vivir!  Pero ¿sobrevivir?

Cuando la escuché, como suele ocurrir —gracias a Dios— con algún tipo de expresión negativa, se me encendió el semáforo en rojo de palabra prohibida. Me extrañó mucho escucharla y no me pareció apropiada. Mientras que hay otras frases dignas de enmarcar y me enciende el semáforo en verde, esta en cambio, me cierra los oídos, la mente y todo.  Por cierto abro paréntesis para poner una frase que leí  hace poco y que igual merece una reflexión. Estaba en inglés y dice así “Tomorrow you said yesterday” Mañana dijiste ayer. Es una invitación a no postergar a hacer lo que hay que hacer, a disfrutar el ahora. Me pareció super interesante.  Pero volvamos a sobrevivir. 

Sobrevivir lo aplicaría solamente en situaciones de penuria o desgracia, donde no hay recursos, donde únicamente tenemos tiempo y la preocupación de reunir lo necesario para poder alimentarnos y “lograr escapar con vida un día más”. La supervivencia la aplicaría a situaciones bélicas o de grave falta de recursos. Pero si tenemos un techo en el que dormir y los alimentos necesarios para subsistir, deberíamos pasar al siguiente escalón: VIVIR. Con situaciones buenas y regulares, mejores y menos buenas, pero VIVIENDO, en mayúsculas. La vida es hoy, no es mañana ni fue ayer. Y el lenguaje, lo que nos decimos es vital para tener una buena vida y un buen presente.  

Dejemos la superviviencia para situaciones graves 

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