¿Tenemos que aprobar?

Dicen que «los niños lloran y los adultos mueren por ello». De modo que muchos buscan la aprobación, cosa que nos debería importar bastante poco, pero como somos un poco «raritos», de manera que algunos andan todo el día esperando que alguien  diga: «te queda bien ese outfit», «eres una persona estupenda», «me encantas», «lo haces muy bien» y cosas así. Y cuando nos dicen cosas bonitas, es fantástico y maravilloso, pero cuando alguien nos dice algo medio regular, se nos viene el mundo encima ¿Por qué?

Porque buscamos la aprobación, porque somos seres sociales y en grupo nos gusta que nos valoren, que nos digan que somos guapos, encantadores y maravillosos. Dicen que una de las definiciones de autoestima es el grado en que una persona se siente digna de elogio —¡pues estamos apañados!— También dicen por ahí que «La alabanza satisface uno de los anhelos más profundos de la naturaleza humana». 

A ver… que a nadie le amarga un dulce. A cualquiera le encanta un elogio, un piropo, una buena valoración, que te pongan cinco estrellas… pero ¿y si no? Pues catástrofe. Suspendemos, nos hundimos, nos da una «morición». Pero no debería ser así.  Considero que la mejor aprobación es la interna, la propia de cada cual.  Por muchas razones o pocas… vamos a ver las que se me ocurren: 

Primera: No dependo de los demás para estar bien o mal. Si no espero por la aprobación de otros, sino que me apruebo y suspendo yo, pues mi ánimo y mi autoestima estarán intactos ¿no?

Segunda: Estaré en equilibrio, porque mi vida no depende de lo que los demás opinen, digan, critiquen o valoren, sino que será cada cual consigo mismo, quien decida estar bien. 

Tercera: Me identificaré más fácilmente con quien de verdad soy.  Sencillamente, si tengo que ponerme un «outfit» para agradar a quienes me rodean, pero a mí no me gusta nada por el color de moda o por lo que digan, resultará que estoy siendo más yo, no lo que los otros digan y me sentiré más feliz. 

Cuarta: Mi autoestima es mía (auto: mi) por eso no debería depender de los demás.  Ni de sus críticas ni de sus elogios, sino de lo que yo considero de mí, mismamente. 

Quinta: ¿A quién le importa? La ra, la la… dice la canción de Alaska. Pues eso. A ti. Y punto. A nadie más. La idea de buscar la felicidad tiene un poco que ver con lo que a mí me importa y quién único me debería importar soy yo, porque es con quien debería llevarme bien… así que… ¿A quién le importa?

Y termino: ¿Crees que el rosal está preocupado por no ser tan alto como un pino? ¿Crees que un gato está estresado y triste por no ser como un elefante?  No. Son los mejores rosales, o los mejores gatos. No están preocupados ni comparándose con los demás para buscar aprobación.  Así que a ser lo mejor que podamos ser y lo demás ¿A quién le importa? 🎶🎶🎶

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