¿Dónde está mi atención?

Ando buscando la atención por todos lados. Está dispersa. No la encuentro.  Trato de centrarme y no puedo, intento concentrarme en leer un párrafo y parece como si estuviera escrito en otro idioma. ¿Alguna vez te ha pasado eso? Parece que no puedes concentrarte, que todo te distrae, que nada es capaz de mantenerte en una actividad en un tiempo, que siempre estás cambiando. Es más, necesitas estar cambiando continuamente de actividad para sentirte bien, porque cualquier cosa mantenida en el tiempo te aburre. ¿Te sucede esto?

Seguramente será el mal de nuestros días. Dicen que los que se dedican a estudiar esas cosas que cada vez nos cuesta más mantener la atención. Hace unos años, antes de la irrupción de las pantallas de bolsillo, en forma de libro o televisiones planas, las personas éramos capaces de mantener la atención sin ningún problema en cualquier momento una media de dos minutos.  Dicen que ahora, sólo es posible mantener la atención unos cuantos segundos.  ¿La culpa será de las pantallas? 

Con un culpable nos quedamos todos felices. Sin embargo, no es sólo cuestión de pantallas —que también tienen bastante culpa— nuestra dispersión y trabajar la atención también tiene mucho que decir.  Uno de los grandes destierros de nuestro mundo es la lectura que se sustituye por videos, películas o cualquier otro tipo de soporte dinámico. La lectura, desde siempre, precisó de la totalidad de nuestra atención. Hoy casi nadie lee.  La velocidad de la vida, hoy en día, es otra piedra en el camino. Hacemos muchas cosas al mismo tiempo. Vemos tele mientras, ojeamos el móvil, estudiamos con una pantalla delante, hablamos con otras personas mientras respondemos un mensaje… Con lo cual, nuestra capacidad de atención se ha ido perdiendo.

Pero hay buenas noticias. Se puede recuperar. La atención, como cualquier otra actividad de nuestra vida, es entrenable y mejorable. Hace bastante tiempo que nos demostraron que siempre se puede cambiar o mejorar. Nunca es tarde para aprender y desarrollar alguna habilidad. Algunas ideas para mejorar nuestra atención son: 

 Una cosa a la vez. Hay quien dice que es multitarea, que es capaz de hacer varias cosas al mismo tiempo.  Es más, hasta cierto punto valorábamos y tratábamos como un superhéroe a quien es capaz de hacer varias cosas al mismo tiempo. Sin embargo, se ha demostrado que no es posible hacer varias cosas al mismo tiempo bien. Si nuestra atención es un 100%, si la dividimos en dos cosas, entre dos, por ejemplo, nuestra capacidad se reduce al 40% para cada cosa y no un 100%, como sería lo normal.  Al mismo tiempo, que dicen los entendidos, el cansancio aumenta exponencialmente.  Por tanto, lo de hacer varias cosas a la vez, y hacerlas bien, es un mito. Una cosa a la vez si no queremos cansarnos y si queremos hacerlo bien. 

La lectura mejora nuestra atención y concentración.  Antes se leía mucho, era seguramente, de las pocas fuentes de estudio y de distracción.  Pero tenía y tiene un pequeño problema. No se puede leer haciendo deporte, jugando, hablando con otra persona. Leer de verdad requiere toda nuestra atención, por eso es capaz de mejorar esta capacidad, puesto que si leemos con frecuencia, nuestra concentración y atención mejoran muchísimo. Dediquemos cada día un poco de tiempo a la lectura si queremos mejorar nuestra atención. 

La última clave, para no poner muchas tareas, es la escucha.  Hoy no escuchamos. Estamos pensando en la respuesta que vamos a dar, en otras cosas mientras las otras personas hablan.  Estoy pensando en qué voy a hacer luego, en otras conversaciones y no presto atención a quien me está hablando. Divagamos con muchísima frecuencia.  Escuchar bien, hoy en día es todo un lujo.  Algunas maneras de escuchar bien es preguntar. Pregunta a quien te habla ¿me estas diciendo que…? ¿Entiendo, por lo que estás diciéndome que…?  Otra técnica es parafrasear lo que hemos escuchado: así que… según entiendo… repetir lo que nuestro interlocutor nos dice. Por supuesto, además, mirar a quien nos habla, dejar el móvil lejos e, incluso repetiendo mentalmente lo que nos dicen. De ese modo encontraremos nuevamente la atención.

Con todo, ¿Cómo podemos mejorar la atención?  Practicando, como con todo en la vida. La lectura sin distracciones, sin notificaciones, sin nada que nos moleste, durante unos minutos mejora esa capacidad. Hacer una cosa cada vez, también mejora nuestra capacidad de atención, porque aunque creamos que haciendo mucho al tiempo, lo hacemos bien. Ocurre lo contrario, se nos divide la capacidad y nos cansa. La escucha atenta también posibilita mejorar la capacidad de atender y concentrarnos. ¿Te atreves a mejorar la atención con estas tres ideas?

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