Fíjate que me ha generado un montón de dudas leer un artículo en el que se decía que la felicidad es un estado interior. En general suelo asociar la felicidad a la interioridad a un estado de bienestar y placer propio, personal. Pero al leer sobre este tema, me surge la duda puesto que se suele decir que la felicidad, cuando es compartida, es mayor o verdadera. Entonces, surge la duda ¿la felicidad ha de ser compartida? ¿Confundimos la felicidad con una sonrisa exterior? Sin duda daría para un buen e interesante debate.

Personalmente, a bote pronto, me inclino por la Felicidad interior. Me refiero al bienestar, a sentirse en paz, a vivir en plenitud, sin necesidad de apariencia, ni de exterioridad. Sin embargo, me da la sensación de que hoy en día se lleva más una apariencia de felicidad y no una felicidad verdadera. No sé si de manera errónea considero que hoy vivimos mucho de mostrar la felicidad exterior, de lucir una sonrisa en las redes sociales, de mostrarnos felices para generar likes y comentarios, pero nada más y luego nuestra vida interior o en la intimidad, la felicidad no es tan real ni verdadera como se aparenta.
Hace muchos años —y creo que por aquí escribí algo sobre eso— escuché una frase maravillosa que dice: “El brillo de los ojos no se opera”. Seguramente podemos operarnos la cara, poner un poco de botox por aquí o por allá, quitarnos ojeras, blanquear los dientes, hacer alguna liposucción, para arreglarnos y aparentar estar bien, para mostrar nuestro mejor aspecto físico. Sin embargo, hay algo inoperable, hay algo que no se puede modificar y eso es el brillo de los ojos, cuando sonreímos de verdad hay brillo en los ojos, hay micro gestos en diferentes partes del rostro que sólo brotan del interior, no pueden ser operados.
Eso me lleva a pensar en una felicidad únicamente interior, porque cuando intentamos aparentar, la cosa no funciona. Cuando intentamos sonreír sólo para la foto, se nota a tres mil leguas de distancia. No es que sea un experto en comunicación no verbal, pero veo claramente los poses fingidos en las redes sociales. Quizá porque me gusta mucho el tema de la comunicación no verbal, quizá, por algún defecto personal que me obliga a poner en marcha otros modos de comunicación, hace que vea claramente cuando alguien está fingiendo y trata de aparentar una supuesta felicidad.
Por tanto, me quedo con la felicidad interior. ¿Hay que compartirla? Que de ahí es donde viene esa reflexión, sí, sin duda. Pero no necesariamente en las redes sociales ni tratando de aparentar nada. Simplemente porque brota de nuestro interior, porque nos sale sin más. No sale la risotada estruendosa, sino una sencilla sonrisa, que nos dice que aquí hay paz, tienes la tranquilidad interior, ese brillo en los ojos que nos dice claramente que no se está fingiendo.
Seguramente, la verdadera felicidad es una combinación de las dos cosas: una sensación interior de sosiego, de sentirse bien que sale al exterior sin necesidad de forzarlo, simplemente porque es así, sin más. Si no te sale naturalmente… igual habría que darle una vuelta.
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