El lado bueno de las cosas

Aparte del título de una película, la frase tiene bastante miga. Desde el punto de vista optimista o positivo, casi siempre podemos sacar cosas buenas de casi todo. Lo que pasa es que con mucha frecuencia nos quedamos con el lado malo de las cosas. Diría que más que con mucha frecuencia, casi siempre… y voy con otra Vivi encía personal 

Busquemos algo bueno en todo…

Resulta que en mi trabajo se desarrollan reuniones con frecuencia. Hace unas semanas se celebraron esos encuentros con otra metodología, dentro de todo lo que se nos propone de innovar, mejorar y cambiar, pues se apostó por el cambio.  De los más de diez encuentros a los que asistí, sólo uno salió mal. Hubo problemas técnicos que se solventaron, pero nos quedamos con esa mala sensación y ya se imaginan lo que ocurrió ¿no?  Pues un paso atrás. Volvemos a lo de antes. Pese a que más de diez reuniones salieron bien, bastó una sola en las que las cosas no funcionaron, para considerar que todo era un desastre y que tenemos que volver al punto donde estábamos. 

Es una forma de ser muy humana, muy normal.  Es probable que si hacemos una ruta cada día por un determinado camino, pero un día, tenemos un tropiezo, la cambiemos para siempre. Puede ser que cientos de intentos buenos se vayan al traste por uno malo. Pero esa es una forma totalmente errónea de actuar ¿Qué habría pasado si quien inventó la luz eléctrica se habría rendido porque no funcionó en sus cientos de intentos? Hablando de electricidad, dicen que Edison probó más de mil filamentos antes de encontrar el que dio lugar a la luz eléctrica? Imagina que cuando llevara diez se habría cansado. 

Por tanto esto es una oda al intento, a la perseverancia a buscar el lado bueno de las cosas que siempre tiene tanto que enseñarnos. Para ver el lado bueno de las cosas, para seguir adelante te propongo algunas preguntas, porque como nos propone el dicho: “hacia detrás ni para coger impulso”, así que ante los problemas que se nos plantea en la vida, vamos a buscar el lado bueno de las cosas y para ello vemos algunos lados buenos: 

El primero ¿Qué me enseña? De cada intento que no funciona, podemos aprender que algo aprendemos.  Edison, cuando probó un filamento y no funcionó aprendió algo: Este no funciona, probaré con otro. Lo mínimo que podemos aprender es “Esto no sirve, habrá que seguir buscando”. Por eso aprendamos de las cosas que no funcionan, aprendemos de los fracasos, preguntémonos ¿Que nos enseña?

La segunda clave es el camino: ¿A dónde me lleva? Cuando algo no funciona es probable que nos esté enseñando algo. Hay otro famoso dicho que propone que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Cuando un camino se trunca, aparecen otras bifurcaciones, cuando algo no va, es porque hay otra vía, otro camino, otra propuesta que debemos considerar. Lo que no es lógico es que porque encontremos una piedra en el camino, nos demos la vuelta. Seguro que hay otras opciones, otros lugares, otros caminos que podemos tomar y que debemos tomar. 

La última y tercera clave es lo que me proporciona ¿Qué me da? Es la pregunta.  Ningún recorrido es en balde. Siempre se aprende algo, siempre nos da algo, como mínimo una enseñanza. Algo obtenemos de cada intento fallido, de cada problema, de cada inconveniente ¿Qué nos llevamos? ¿Qué nos da? 

Así que preguntémonos ante las derrotas, ante las decepciones, ante los inconscientes, ante las dificultades… hagamos estas tres preguntas ¿Qué me enseña? ¿A dónde me lleva?  y ¿Qué me da? De ese modo podremos sacar de casi todo el Lado bueno de las cosas… 

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