Tengo un amigo al que le encanta esta noche, en cierto modo supone para él empezar de nuevo. Es como reiniciar el ordenador cuando se atasca. Cada 31 de diciembre prepara con esmero la fiesta. Decora la casa, prepara la mesa, elige concienzudamente la música para la noche. No es amigo de aglomeraciones, por lo que desde hace algunos años se reúnen unas cuantas parejas para celebrar la despedida del año y la entrada del siguiente. Llevan su prenda roja, toman las uvas, hacen algunos ritos para invocar la prosperidad y el amor en el año venidero y todo marcha estupendamente. La velada es un éxito, se hacen buenos propósitos para empezar el año, todos irradian felicidad y alegría, hasta el día siguiente.

Pocas cosas cambian el día uno de enero. Tampoco pasa nada espectacular el día dos ni el quince, ni el veinte. Todo vuelve a la normalidad. Todo vuelve a ser como antes, por eso la pregunta es pertinente ¿tiene sentido los propósitos de año nuevo? Nuestro protagonista se pregunta si todo aquello que hace en esta noche de verdad sirve de algo, llegando a la conclusión que, lo bueno de la noche es simplemente pasarlo bien. Disfrutar de ese momento con la familia y amigos, con los seres queridos y dejar los propósitos para otros momentos
¿Por qué no debemos hacer propósitos de año nuevo? Sencillamente por dos razones: generalmente no los cumplimos y en segundo lugar depositan nuestra intención en un futuro imprevisible. Muchas de las personas, la estadística es demoledora, no cumplen con los propósitos que establecen. Más allá de unos cuantos días, la intención de gimnasio, se queda en simple intención, la dieta en una batalla imposible y cambiar algunos hábitos ha sido una lucha perdida.
El buen propósito es el del día a día. Quien sabe algo de objetivos, nos dice que normalmente debemos hacer que sean medibles, evaluables… pero sobre todo, dividirlo en trozos. Por tanto, si establecemos bajar de peso o ir al gimnasio, como un objetivo, queda muy bien, pero la clave está en decirnos: Hoy voy a ir al gimnasio a las seis de la tarde o también hoy no voy a tomarme el dulce con el desayuno y sólo voy a cenar algo ligero.
No hagas propósitos de año nuevo. Es un titular bonito y llamativo. Pero la intención o propuesta es que no establezcamos metas que no vamos a cumplir, ambiguas, lejanas: este año voy a… antes de que acabe el año tengo la intención de… ¡No! No sirve de nada. Haz el propósito de hoy ¿Qué vas a hacer hoy?
Parece una tontería. Pero Alcohólicos Anónimos basa su terapia en el hoy, quienes entran en este grupo su propósito es no tomar alcohol en ese día. No se plantean dejar de beber en los próximos meses, sino hoy, ahora. El programa tiene bastante éxito, así que algo bueno tendrá.
Así que la propuesta positiva de esta semana es no hacer propósitos de año nuevo, sino plantearnos objetivos concretos cada día. Pueden ser asociados a un orden mayor, como ponernos en forma, bajar de peso (que son los típicos de esta época) pero desde el ahora. Desde este preciso instante.
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