Tengo un amigo al que le encanta esta noche, en cierto modo supone para él empezar de nuevo. Es como reiniciar el ordenador cuando se atasca. Cada 31 de diciembre prepara con esmero la fiesta. Decora la casa, prepara la mesa, elige concienzudamente la música para la noche. No es amigo de aglomeraciones, por lo que desde hace algunos años se reúnen unas cuantas parejas para celebrar la despedida del año y la entrada del siguiente. Llevan su prenda roja, toman las uvas, hacen algunos ritos para invocar la prosperidad y el amor en el año venidero y todo marcha estupendamente. La velada es un éxito, se hacen buenos propósitos para empezar el año, todos irradian felicidad y alegría, hasta el día siguiente.

