Déjalo. Así de simple. No sé si se han dado cuenta de la cantidad de energía que perdemos intentando luchar por algo que no está para nosotros/as. A veces nos empeñamos en mantener relaciones, en un trabajo, en una amistad, que no es para nosotros. Pero, por determinadas circunstancias queremos tenerla o controlarla. Dedicamos mucho tiempo y esfuerzo, para que, finalmente, suceda lo inevitable: no hay solución.

El control no sólo se da en el mundo de las relaciones, sino que también existe con las cosas. A veces nos empeñamos en tenerlo todo controlado, que todo salga tal y como está previsto. Creemos que nuestra vida ha de ser perfecta, programada o que nuestra fiesta tiene que ser super espectacular. Pero la realidad tiene sus reglas, su forma de actuar que, en ocasiones no está alineada con lo que nosotros/as pretendemos, generando cierta frustración.
La clave está en reconocer la diferencia ¿Cuándo hemos de insistir y perseverar y cuando no? ¿Cómo sabemos que las cosas están dentro de nuestro control? ¿Cuándo continuar y cuándo parar? No es nada fácil responder a esta cuestión. Puesto que, si por ejemplo, alguna de las personas que han realizado grandes descubrimientos, se hubieran cansado pronto, no tendríamos esos beneficios. Muchos de los avances se han logrado por la insistencia y perseverancia de algunos locos/as que desafiaron al resto y siguieron adelante.
Desde hace mucho tiempo Epicteto nos proponía : «La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no». No está en tus manos que mañana llueva o haga sol, pero sí que puedes vestirte adecuadamente a la temperatura que hace. No puedes controlar lo que piensan y hacen otras personas. No puedes controlar nada ajeno a ti.
Por tanto, la clave está en preguntarnos ¿Puedo hacer que llueva? Luego, si llueve, buscaré la manera de adaptarme a esa situación. ¿Puedo hacer que alguien se enamore de mi o le caiga bien? Teniendo claro mis posibilidades, estará bien tomar una decisión adecuada para seguir o no insistiendo con esa persona.
Insistir con algún proyecto e idea, siempre que no suponga graves perjuicios para otras personas o para nosotros mismos, está bajo nuestro control, podemos mantenerlo. Si embargo, si nos está causando daños económicos o de cualquier otro tipo, habrá que pensar en Dejarlo. La pregunta es sencilla cuando tenemos algún tipo de decisión importante que debemos tomar ¿está bajo mi control? ¿Me supone un esfuerzo enorme que no quiero o no debo realizar? En ese caso la solución es fácil: Déjalo.
Deja una respuesta