Leía esta semana el artículo en un periódico que se hacía eco de las entrevistas que un joven hizo a personas mayores para preguntarles por la forma de alcanzar la felicidad. Una de las personas mayores responde que la vida no va de riquezas, ni de tener cosas. No. La vida no va de eso. Entonces las pregunta es pertinente ¿De qué va la vida?
¿Te lo has preguntado alguna vez? No es una pregunta fácil. Más bien es una guarrada de pregunta. Pero si, piénsalo ¿Dónde estarás dentro de cien años? Me formulo esta pregunta porque hace unas semanas estaba buscando información de una persona relevante a partir de 1975, hace tan sólo cincuenta años. Me llevó mucho más de media hora localizar muy poca información. No había nada en la red, obviamente en aquel momento no había internet, pero falleció bien entrada la época digital, en 2015 y apenas había nada, insisto. De modo que si de un alcalde de esa época o un concejal, deportista de hace cincuenta años no encuentras ni su nombre bien escrito ¿Qué va a ser de nosotros?
Es una de esas frases lapidarias que deberíamos tener muy presente. Es de esas cosas que escuchas en una conversación trivial y que apuntas, porque sabes que tiene mucha miga. Por lo visto es una frase famosa atribuida a Séneca, un estoico que seguramente le ha dado muchas vueltas a esta afirmación que parece sencilla pero que no lo es. Es curioso que una afirmación tan antigua sea tan actual, puesto que vivió hace casi dos mil años.
¿Celebramos que volvemos al trabajo? Es probable que más de uno/a esté pensando que quien dice o hace eso no está en su sano juicio. Pues levanto la mano. Este fin de semana hemos abierto una botella de vino cara, tomado unas comidas exquisitas para celebrar que terminan las vacaciones, ¿pero te has vuelto loco? ¿Estás bien? ¿Bebiste algo? ¿La comida te hizo daño? ¿Has perdido la cabeza?
Los Rolling andaban buscando la satisfacción y en su canción “I cant get no satisfaction” —que a mis pocas entendederas de inglés, creía que era una canción en la que estaba satisfecho, pero resulta que no, es todo lo contrario— la canción cuenta que busca la satisfacción y no la encuentran en ningún lado.
Quería titular esta entrada “mas es más” pero me parecía simplona. Pero en realidad la idea es esa: Cuanto más haces más cosas consigues, más creces, más mejoras… En este caso, este texto no se fundamenta en algo que he leído, una vivencia o artículo como otras veces, sino que me inspira la experiencia personal de ver como se puede crecer en muchos aspectos. Ayer me hice un pateo de veinte kilómetros y terminé bien. Obviamente para quien corre maratones o triatlones eso será una bobería, pero para alguien con cierta edad y algunas deficiencias físicas, es todo un reto increíble.
Hay muchas cosas que intuimos y que luego la ciencia nos confirma. Si ponemos la mano en el fuego nos quemamos, lo sabemos, pero la ciencia nos puede explicar por qué. Este es un ejemplo sencillo y obvio. Sin embargo, hay un nuevo estudio que nos demuestra que el orden nos da felicidad. Puede parecer obvio pero para algunos/as no lo es. Es algo que nos imaginamos, pero que necesitamos una especie de confirmación oficial.
Que en verano hace calor no es ninguna novedad, ¿verdad? En el otro lado del mundo están en invierno y allí hace frío. Hasta aquí todo normal, ¿no? Entonces, ¿por qué nos quejamos del calor? ¿Y por qué, cuando llegue el invierno, o en otros lugares donde ahora están en ese periodo de frío, se quejan del frío? ¿Es que no lo sabían?
Parece una tontada o dicho de otra manera una perogrullada, pero no es tan obvio. Porque hay muchísimas cosas que sabemos pero no le hacemos caso. Por ejemplo, sabemos que hacer deporte, cuidarnos, tener unos hábitos saludables y una dieta adecuada es bueno para nuestra salud, pero…
Es una cita de Proust que no me dejó indiferente. Queremos que las cosas sean mejores, queremos un mundo mejor, una vida mejor, un país o un pueblo estupendo, pero nada cambia si no cambiamos nosotros/as. Los grandes cambios empiezan con una modificación personal, con un convencimiento individual que se proyecta en el entorno como una llama que prende y no hay manera de apagar.