El desastroso arte de intentar buscar la aprobación 

Vivimos en sociedad y buscar la aprobación de los demás, obviamente, tiene que ver con la vida social. Sin embargo, buscar continuamente la aprobación de los demás, no tiene demasiado sentido. Nos convierte, más bien en marionetas de las circunstancias y de las personas. Mención y estudio aparte, necesitaría el conocer de donde parten esas modas, situaciones por las que tenemos que estar buscando siempre tener una buena apariencia, vestir a la moda y comportarnos de determinada manera para tener la aprobación y encajar en la sociedad. 

No tenemos que esperar que los demás nos den su visto bueno

Obviamente hay unas normas de comportamiento, no deberíamos ir por la calle agrediendo a los demás, robando o simplemente circulando de manera inapropiada, puesto que son códigos de convivencia que todos hemos de tener para poder compartir determinados espacios sin que hayan altercados. Pero eso no es lo llamativo, la reflexión viene más bien por quien intenta siempre buscar el beneplácito de los otros, sin el cual no actúa, no hace nada, creando inseguridad en uno/a mismo/a, impidiendo el desarrollo personal. Veamos porqué no es bueno buscar la aprobación de los demás: 

Crea inseguridad. No nos permite estar seguros/as de cualquier decisión que queramos tomar. Siempre estaremos en un mar de dudas si no tenemos a quien consultar. 

Nos deja despersonalizados. Casi que no podríamos tener nuestra propia personalidad ni escala de valores, porque siempre va a estar en función de factores externos. 

Nos convierte en marionetas. Como ya dijimos anteriormente, porque estamos a merced de las opiniones de los demás o de circunstancias externas, como la moda, lo que es socialmente aceptable, sin que tengamos mucho que decir sobre nosotros/as mismos. 

Pero tampoco vamos a abundar en las situaciones que crea buscar siempre la aprobación de los demás, puesto que parecen obvios.  Sin embargo, es necesario considerar que los extremos son malos. Por un lado depender en exceso es negativo, lo mismo que tratar de vivir anárquicamente, sin respetar nada ni nadie. Así lo lógico, seria un sano equilibrio para respetar las opiniones, formas de ser y actuar de los demás. Así, la cuestión positiva será ¿Cómo no buscar siempre la aprobación de los demás?

En primer lugar teniendo claro cuáles son nuestros valores y prioridades.  Si nos costara mucho definirlos, estaría bien definirlos y ponerlos por escrito, para que no se nos olviden y, cuando alguien trata de vulnerar alguno de nuestros principios fundamentales, negarnos. 

Preguntarnos siempre ¿Para qué? Tal como si fuéramos niños pequeños en esa edad en la que preguntan por todo, pues hacer lo mismo.  Preguntarnos en todo momento ¿Por qué? O ¿Para qué? Bueno y si no es en todo momento, al menos en situaciones especiales, cuando tengamos alguna duda sobre una decisión a tomar la pregunta nos viene bien ¿es adecuada con mi vida esa decisión? ¿Para qué la tomo?

Buscar tiempos de silencio.  Es en los momentos de silencio, de interioridad, cuando nuestra conciencia nos interpela y nos hace esas preguntas importantes sobre nuestra vida. Así que busquemos momentos de tranquilidad, para pensar y valorar adecuadamente nuestras decisiones, presentes y futuras. 

De cualquier modo, buscar aprobación, vestirnos de una forma porque todo el mundo lo hace, usar complementos, formas de comportarnos porque es lo socialmente válido, no tiene mucho sentido. Es muy probable que nuestra propia conciencia nos alerte en esas situaciones, con una vocecita que nos pregunta ¿pero crees que está bien eso que haces? Cuando aparece, es momento de ir sobre los tres puntos anteriores y tratar de redirigir nuestra vida hacia donde realmente queremos. 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *