Los que tienen mucho dinero no suelen tener muy buena fama. Algunos los critican, otros les envidian, hay quienes los odian… pero en general, pese a que algunos quisieran para sí una vida rodeada de riquezas, ser rico no tiene buena reputación. Sin embargo, generan un sentimiento ambivalente. Los ricos no gustan pero muchos no despreciarían vivir entre el boato y la fastuosidad.
Categoría: Reflexiones
-
¿Cómo ser buena persona? ¿Se puede ser buena persona hoy?

Hay muchas y muy buenas personas por este mundo. Gente altruista que ayuda a los demás, quienes siempre están dispuestos a echar una mano, rostros que, con simplemente verlas, sabes que son «buena gente». En cambio hay otras que parece que tienen un doctorado en «amargura y en el arte amargarse la vida». Parece que preferimos las cosas negativas sobre lo positivo y lo bueno. (más…) -
¿Qué es lo que comes?
Es indudable que para vivir necesitamos alimentarnos. Sin los nutrientes básicos que necesita nuestro organismo no podríamos desarrollar las funciones vitales. Sin embargo no todas las comidas son iguales. Hay quienes son vegetarianos, otros en cambio, las verduras no las pueden ver ni en fotografía. Unos sienten predilección por el pescado y frutos del mar, otros por la carne. Así, como nuestra vida necesita de productos para sobrevivir, también hay otras cosas que también sirven de alimento y que forjan nuestro carácter, sensibilidad, forma de ser.
-
Cuando nos hacemos mayores
Siempre me ha preocupado hacerme mayor. No es que me considere un niño, ni tampoco tengo nostalgia por regresar a la infancia. Lo que ocurre es que cuando nos hacemos mayores, en cierto modo, amordazamos a ese niño que llevamos dentro, actuamos para contentar a los otros, hacemos lo políticamente correcto, fingimos, mentimos… con lo que, ese chiquillo que todos llevamos dentro, se va marchitando, cerrándonos al humor, a la intuición, la alegría, la inocencia, dando paso a “mayores aburridos”. (más…) -
El miedo al compromiso

El otro día me contaba una persona mayor que antiguamente las personas hacían tratos verbales que se mantenían en el tiempo de manera indisoluble. Negocios, acuerdos, préstamos, trabajos, se apalabraban y, con un simple apretón de manos, se rubricaban. Era gente de palabra. Hoy, sin embargo, nadie se atreve a emprender un negocio, formalizar una sociedad, trabajo o acuerdo, sin pasar por un notario, abogado o persona que formalice por escrito lo que previamente se ha convenido.De algún modo existe miedo al compromiso. Especialmente al compromiso personal. No muchas personas están dispuestas a entregarse a una causa determinada durante mucho tiempo. El futbolista firma por unas temporadas, los contratos indefinidos son una utopía, yo colaboro este año, el que viene, ya veremos. Así, por nuestra forma de ser, hemos ido abonando la desconfianza entre las personas y, aquello que hace años quedaba rubricado simplemente con palabras, ahora necesita de muchos trámites para formalizarse.
De un modo particular me llama la atención, las estadísticas que cada año se publican sobre rupturas matrimoniales. Canarias, encabeza en nuestro país, el índice de separaciones y rupturas, superando la media nacional y al resto de comunidades autónomas. ¿tiene que ver con el miedo al compromiso? ¿con el clima canario muy caluroso, abierto a las salidas nocturnas? ¿Está relacionado, como apuntan otros, con el turismo?
Siempre me ha llamado la atención el compromiso en la pareja. Hoy, encontrar matrimonios que cumplan sus bodas de plata es un auténtico milagro. Lo normal es hallar familias compuestas por padres y madres con sus novios y novias estableciendo una situación normalizada a la que ya nos hemos acostumbrado. Evidentemente, muchas y variadas situaciones han dado lugar a las rupturas. Pero, para concluir, quiero volver sobre el título de la reflexión, puede que hoy, por los cambios socialesexpreimentados,se dé con cierta frecuencia el miedo al compromiso.
No se me ocurre juzgar ninguna situación, ni muchísimo menos condenar a nadie. Simplemente plantear una cuestión que siempre me ronda la cabeza. Si hoy queremos comprar una casa, no dudamos firmar un compromiso con un banco durante treinta o cuarenta años. Sin embargo, si tuviéramos que firmarlo con una persona, nos costaría mucho más estampar nuestra firma. Una relación de amistad, de pareja o cualquier otro tipo con otra persona nos cuesta mucho más mantenerla que con una entidad financiera. Y, sinceramente creo, debe ser objeto de una buena reflexión responder a este interrogante, quizá porque tiene razón ese viejo dicho «Allí donde pones tu corazón allí está tu tesoro»
-
Te quiero un montón, pero no te amo

Muchas personas, especialmente los más jóvenes, hablan muchísimo de querer. Escriben y le dicen a sus amigos con una facilidad enorme «Te quiero». Podríamos pensar que se trata de chicos y chicas con una enorme sensibilidad y que se enamoran fácilmente. Sin embargo, establecen diferencias que, para otros sectores, no existen. No es lo mismo querer que amar. (más…) -
Cuando es más fácil odiar que perdonar

Perdonar no es sencillo. Solo hay que mirar a nuestro alrededor y vemos que hay personas enfrentadas, familias cuyos miembros no se dirigen la palabra hace años, rencores enquistados en centros de trabajo y en la vida social, por diferentes razones. Lo curioso es que nos empeñamos en mantener los enfados cuando a quien más perjudican es al que odia y no al que perdona. (más…) -
Los fuegos ajenos nos queman poco

Leía hace un momento una frase que había retuiteado un amigo en la que exponía, con razón, que mientras nuestras islas se queman, otros hablan de cosas triviales. Por eso, no cabe duda que «el dolor de los otros molesta poco» o nada. En general, aunque nos cueste admitirlo, somos bastante poco solidarios con las causas ajenas. O también, puede haber ocurrido, que nos acostumbramos a las noticias trágicas que terminan por tener poca repercusión en nuestra sensibilidad. (más…) -
Candelaria, ¿Folclore o devoción?
Ayer fui caminando a Candelaria. Hacia muchos años que no iba. Las últimas experiencias de ese trayecto no fueron muy positivas y me había quedado con mal sabor de boca. Por tanto, había decidido no repetirlo. Sin embargo, como afirma el dicho popular, «lo que no se prepara siempre sale bien», decidimos la tarde anterior ir caminando a la Villa Mariana e improvisamos un recorrido no muy largo de entre tres y cuatro horas. Una vez llegados a la plaza, el grupo con el que iba se detuvo como fin de trayecto. Al reunirme con ellos, les dije que el recorrido no era completo si no entrábamos a ver a la virgen. Por eso, llegadas estas fechas me surge siempre la pregunta ¿Candelaria es más folclore o devoción? (más…)
-
Envejeciendo
Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)
