
Perdonar no es sencillo. Solo hay que mirar a nuestro alrededor y vemos que hay personas enfrentadas, familias cuyos miembros no se dirigen la palabra hace años, rencores enquistados en centros de trabajo y en la vida social, por diferentes razones. Lo curioso es que nos empeñamos en mantener los enfados cuando a quien más perjudican es al que odia y no al que perdona. (más…)
Categoría: Reflexiones
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Cuando es más fácil odiar que perdonar
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Los fuegos ajenos nos queman poco

Leía hace un momento una frase que había retuiteado un amigo en la que exponía, con razón, que mientras nuestras islas se queman, otros hablan de cosas triviales. Por eso, no cabe duda que «el dolor de los otros molesta poco» o nada. En general, aunque nos cueste admitirlo, somos bastante poco solidarios con las causas ajenas. O también, puede haber ocurrido, que nos acostumbramos a las noticias trágicas que terminan por tener poca repercusión en nuestra sensibilidad. (más…) -
Candelaria, ¿Folclore o devoción?
Ayer fui caminando a Candelaria. Hacia muchos años que no iba. Las últimas experiencias de ese trayecto no fueron muy positivas y me había quedado con mal sabor de boca. Por tanto, había decidido no repetirlo. Sin embargo, como afirma el dicho popular, «lo que no se prepara siempre sale bien», decidimos la tarde anterior ir caminando a la Villa Mariana e improvisamos un recorrido no muy largo de entre tres y cuatro horas. Una vez llegados a la plaza, el grupo con el que iba se detuvo como fin de trayecto. Al reunirme con ellos, les dije que el recorrido no era completo si no entrábamos a ver a la virgen. Por eso, llegadas estas fechas me surge siempre la pregunta ¿Candelaria es más folclore o devoción? (más…)
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Envejeciendo
Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)
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Perdono, pero no olvido. Olvido, pero no perdono
No sé muy bien en qué orden, pero muchas personas pronuncian alguna de estas frases. Siempre me han llamado la atención puesto que decir cualquiera de las dos cosas me parece algo contradictorio. Si perdono algo, me olvido, si no perdono, lo tengo siempre presente. Lo más lógico y sano mentalmente, me parece que es Perdonar y Olvidar, lo cual no supone borrar de nuestra memoria algún acontecimiento. (más…)
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Robar para comer y otras paradojas de la vida
Hoy observo incrédulo los noticiarios que publican el asalto a supermercados en Andalucía para repartírselo a personas necesitadas. Al tiempo, también leo en diarios locales de hoy, que se están detectando hurtos en pequeños supermercados de Tenerife. Evidentemente, la situación empieza a ser preocupante porque la próxima semana finaliza el periodo en el que se le proporcionaba 400 euros a personas sin recursos.
Sin embargo, el objeto de la reflexión es otro, preguntarme una vez más, ¿cómo es posible conciliar estas situaciones de pobreza con la alegría de quienes viven holgadamente? ¿Cómo conjugar un noticiario donde se habla de estas situaciones de pobreza, con el programa que se emite a continuación en el que se muestran las viviendas de personas ricas?, ¿Es viable ver reportajes de pobreza en nuestro país y a continuación admirar como muchas personas se van de viaje en vacaciones? ¿Dónde queda la solidaridad entre personas?
Hace días, también en televisión, esta vez en un documental, veía como una pequeña manada de jabalíes era atacada por depredadores. Los animales más grandes y rápidos , consiguen escapar. Lógicamente eran más hábiles y rápidos, mientras que las fieras se cebaron con el benjamín del grupo. Como suele ocurrir, son momentos desesperantes. El cachorro trataba de conservar la vida, ante los embates de las fieras. Seguramente en aquellas escenas podíamos ver reflejado el comportamiento de nuestra sociedad actual. Muchas personas lo pasan mal, como el cachorro, mientras los demás están a salvo. El tiempo del ataque se prolonga más de la cuenta, llegando a ser desesperante, hasta que este sentimiento se cambia por sorpresa. Los jabalíes que escaparon fueron a avisar a una enorme manada que acude al rescate del cachorro. Poco a poco, muchos poniendo en juego su vida, consiguen ayudar al pequeño.
Este reportaje ilustra perfectamente la situación actual. Algunos apenas tienen para subsistir, están a punto de quedarse sin ningún ingreso en el caso de suspender la ayuda de los 400 euros y el resto nos vamos, seguimos a nuestro ritmo. No somos capaces, siquiera de organizarnos, como la manada, para ayudar a los que lo necesitan… Me pregunto ¿Dónde queda la solidaridad?
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El brillo de los ojos no se opera

Hace unos días asistí a un taller de coaching en el que, en una de las sesiones, me llevé como aprendizaje esa frase. ¿Qué hemos aprendido hasta el momento? -preguntó el entrenador-, «que el brillo de los ojos no se opera», respondí con entusiasmo. ¡tremenda frase!«El brillo de los ojos no se opera» es una frase que acuñó Lola Flores. Desconozco el contexto en el que la pronunció, pero viene a ser, a mi juicio, algo así como que por mucho que queramos fingir, nuestros gestos, nuestro rostro, la mirada, los ojos, hablan mucho más que nuestras palabras.
Hay otro dicho popular en este mismo sentido: «El rostro es el espejo del alma». No podemos ocultar nuestras emociones. Si estamos bien, nuestro rostro reflejará nuestra felicidad, pero si las cosas no van correctamente, nuestros gestos, nuestra cara, nuestros ojos, nos delatan. Podemos fingir durante un rato, pero no eternamente. Lo que muchos desconocen, es que ese brillo, además, se transmite casi de forma involuntaria entre las personas, con diferentes denominaciones.
No obstante, la frase no concluye de esa forma, sino que podemos revertir esta situación. En el caso de sentir infelicidad, que se delata por nuestras expresiones, podemos cambiarlo. El brillo de los ojos no se opera, significa que nadie desde fuera puede cambiar lo que sentimos en nuestro interior. Nuestro brillo, es propio, es personal, es intransferible, aunque no es definitivo. Podemos cambiarlo.
No hay nadie que haya nacido con estrella y otros estrellados, como también se afirma popularmente. Los estrellados pueden llegar al cielo y los que están en el firmamento se han desplomado, como atestigua toda nuestra historia reciente. Pero ¿quiénes son los que llegan lejos? Todo aquel que se lo proponga. «es que… Nunca he tenido suerte, todo me ha ido mal en la vida». No creo que exista tal situación. Pero, aunque así fuera, podemos cambiarla en cualquier momento, desde que nos lo propongamos. Lo que sucede es que no podemos cambiar cosas haciendo siempre lo mismo. Si quieres, si crees que algo no va bien, lo normal es, en primer lugar reconocerlo, después cambiar. No se puede obtener un resultado diferente haciendo siempre lo mismo.
El entrenador, además, completó la frase cuando la mencioné. «pero se opera desde dentro», lo que significa que ningún estado es permanente. Todo cambia, todo pasa, podemos modificar aquello de nuestra forma de ser que no nos guste. No estamos «predeterminados de fabrica», somos cambiantes y mejorables, hasta donde cada cual quiera llegar, hasta donde nos lo propongamos. Tu felicidad depende de ti. Si hay cosas que no te hacen feliz, que te provocan desdicha, cámbialas, pero no continúes con las mismas rutinas y pensando «siempre me ocurre a mi».
El color de los ojos no se opera, porque las cosas de fuera no cambian nuestro brillo. Tener dinero, una posición social, tener un/a … Esas cosas nos hacen sentir mejor durante un rato, pero no definitivamente. Sólo «lo de dentro» es lo que nos hace sentir bien, lo que da brillo a nuestros ojos, lo que da sentido a nuestra vida.
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Hoy hace un año
Muchas cosas cambiaron para siempre hace un año. No sé si para bien o para mal. Seguramente para bien, porque todo lo que nos ocurre, siempre lleva implícito un aprendizaje. Y ocurrió, como pasan estas cosas, en un segundo. En apenas unos instantes, un despiste, un traspié, una tontería que cambia tantas cosas para siempre. (más…)


