Categoría: Reflexiones

  • Tener el privilegio de cambiar

    Hace unos meses, en un curso, el ponente insistía en una idea que creo que he incorporado a mi mochila de escaso conocimiento. La frase que, a modo de mantra repetía una y otra vez, era: “No soy… voy siendo”. Las personas no son invariables, sino que vamos aprendiendo según va pasando el tiempo. Las vicisitudes de la vida nos van enseñando las diferentes opciones que tenemos y vamos eligiendo la que consideramos convenientes.

    Por eso, es un juicio apresurado e injusto el proclamar que aquella persona es de una determinada forma. “Yo la conozco y a su familia y siempre han sido…”, son algunas de las atribuciones que hacemos a los conocidos, quitándole el privilegio de cambiar, mejorar, progresar. Hemos de considerar, tal como afirmaba el ponente somos personas en continuo progreso y que, probablemente, del tropezón de ayer aprendemos algo y progresamos. (más…)

  • La terrible tentación de comparar

    Debería empezar diciendo que somos “seres comparativos por excelencia”, lo que sonaría a guasa. Sin embargo, es cierto. Nos pasamos el día comprobando precios, mirando en que lugar está más barata la compra, donde está la oferta. Y, a veces, caemos en la tentación de hacer lo mismo con las personas.

    “No eres tan… como tu hermano”, son elogios que a veces se nos escapan sin querer, pero que están bien anclados en nuestro pensamiento. La comparación viene ya en “nuestro sistema operativo”, generalmente  para bien, cuando se trata de rastrear el mejor producto, pero bastante mal cuando se trata de personas. No podemos establecer comparaciones en el caso seres humanos, porque cada uno posee su especificidad, aunque sea mínima que nos hace absolutamente maravillosos y únicos… diferentes. Por eso deberíamos desterrar las etiquetas que no conducen a nada. (más…)

  • Eres tu propio reflejo

    Uno de los relatos cortos que leí hace tiempo y no he olvidado es el de “Los perros y la casa”.  No lo recuerdo exactamente, pero decía algo así como que un perrito, cierto día paseando se adentró en una casa abandonada. Subió las escaleras, entro en una habitación y allí encontró otro montón de perritos. Les sonrió y le devolvieron la sonrisa, movió su cola y ellos hicieron lo mismo. Evidentemente, había entrado en una sala de espejos. Tiempo después otro perro hizo lo mismo, pero al entrar en la sala, lo hizo con mucha desconfianza y puso mala cara, gruñó y los otros mil perros hicieron lo mismo. Ladró ferozmente y así mismo le ladraron los otros mil perros. (más…)

  • Nadie es profeta en su tierra

    Es una afirmación muy antigua que sirve para la reflexión y para pensar que somos mejores acogidos lejos del lugar de donde procedemos. Pero ¿Por qué se da esta situación? ¿Por qué generalmente nos valoran más lejos de nuestro ámbito? En primer lugar hay que señalar que no siempre es correcta esta afirmación. Es decir, si tu trabajo es normal, desarrollas ciertas habilidades importantes, eres un investigador, el trabajo es dentro de la cultura, pero calladamente. Es muy probable que nadie te reconozca. Sin embargo, si la persona realiza un trabajo deslumbrante dentro del mundo de la comunicación de masas, es valorado en el ámbito del espectáculo, el deporte, etc., entonces sí será profeta en su tierra. (más…)

  • El mar… Siempre maravilloso

    Algunas fotos del atardecer de ayer… El mar, la mar siempre tan presente en nuestras vidas…

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  • Quedan todavía en este mundo muy buenas personas

    Estamos inmersos en una sociedad donde lo que manda es la negatividad y el mal humor. No somos nada cordiales, apenas saludamos y mucho menos sonreímos a las personas con las que habitualmente tratamos. Somos proclives a aporrear el claxon cuando otro vehículo hace una mala maniobra, somos capaces de encontrar fallos en los otros con enorme soltura, generando una cadena de rencor que se contagia tan rápidamente com el fuego en nuestros bosques.

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    Sin embargo, en este mundo desventurado, siempre aparecen personas que son una especie de oasis de los que debemos beber para seguir nuestro camino. Esta mañana, mientras paseábamos una señora mayor nos detuvo en medio de nuestra caminata. No la conocíamos de nada pero nos paró para decirnos que le parecía maravilloso que fuéramos caminando cogidos de la mano. Nos felicitó nos dio besos y nos pidió que no dejáramos nunca de cogernos las manos. Ella, muy emocionada recordaba a su marido, ya fallecido, del que siempre iba cogido de su mano. Emocionados, después de aquel pequeño encuentro seguimos nuestro paseo diario.

    Podría explicar ahora que Bea y yo siempre hemos ido de la mano y logotipos por los que desde novios siempre, cuando estamos solos vamos de la mano. No obstante lo llamativo es la actitud de aquella mujer, es comprobar como todavía hoy quedan muy buenas personas en este mundo maravilloso. Observar que ante el pesimismo que pueda existir en esta sociedad, siempre hay quien sigue creyendo en que la alegría, el amor la positividad como manera de engendros entre las personas.

    Suelo mencionar la película MONSTRUOS S.A., como un autentico modelo para todas las personas. La conclusión de la película de animación, me parece increíblemente bueno. En el film, para quien no lo conozca, los monstruos se dedican a extraer energía del terror de los niños que asustan, en concreto de sus gritos. Pero al final descubren que la risa genera mucha más energía, lo que nos viene a dar una tremenda lección sobre nuestra sociedad. Estamos acostumbrados al odio, al rencor, al «me las pagarás» sin caer en la cuenta que el amor es mil veces más saludable y beneficioso. Sin ir más lejos, aquella mujer esta mañana nos alegró la mañana y nos lleva a comprender que todavía queda muy buena gente por este mundo de Dios

  • Encaprichados sin más

    Algunas conductas de los niños perseveran en nosotros indefinidamente. El encaprichamiento es una de ellas. A veces nos antojamos en cosas, que si las pensamos bien no son tan importantes, pero acallar el deseo del encaprichamiento es tan difícil como sofocar un incendio, donde la actitud y el deseo tienen un papel muy importante.

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    Me gustó un teléfono móvil, porque tiene un buen diseño, una pantalla proporcionada, es fácil de manejar y tienen todo lo que necesito. ¡pero lo quiero ya! Ese tipo de instrucciones que, sin demasiado acierto le damos a nuestra mente, es una bomba que únicamente cesará cuando nuestro deseo esté satisfecho. Porque pasaremos largo tiempo pensando qué haríamos con ese móvil, desarrollando sus posibilidades, conectándome a mis redes y recibiendo el correo, con la mensajería, etc, Luego, si algún familiar o amigo tiene un dispositivo igual o parecido, se me saldrán los ojos y le pediré que me lo deje usar. Llegaremos casi a obsesionarnos con tener ese objeto y nuestra felicidad dependerá de si soy capaz de conseguirlo o no. Puede parecer una tontería o exagerado, pero muchos se encaprichan en una prenda de vestir, un móvil, un complemento para la casa, un televisor…

    No está mal desear cosas, ni tampoco tener metas pero debemos controlar ese tipo de impulsos porque pueden llegar a convertirse en enfermizos. Está bien que quiera tener cualquier objeto y que, con la finalidad de cumplir mi deseo, empiece a ahorrar, reconozca públicamente que deseo y estoy en marcha para conseguir mi propósito. Sin embargo, no es bueno ni positivo el ¡lo quiero ahora!, que puede aparecer con muchos disfraces como: luego no estará la oferta, sacarán un modelo mejor, la próxima temporada ya no estará, porque estamos perdiendo el control y cediendo al encaprichamiento.

    El encaprichamiento, solo indica que somos muy volubles a los estímulos que recibimos diariamente, denotan falta de personalidad y que somos muy manipulables. Ser capaces de controlar nuestros encaprichamientos, por legítimos que estos sean, es una clara muestra de madurez y crecimiento personal, que proporciona mayor autoestima y perseverancia a la persona.p

  • Lo que se vende en los supermercados es porque hay quien lo compra

    La verdadera libertad y democracia se basa más en el respeto a la diferencia que en la imposición de ideas del grupo que gobierna

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    En estos días he recibido por dos vías diferentes peticiones de firma para que desaparezca y para que se mantenga la educación diferenciada por sexos. Peticiones, lógicamente opuestas y que todavía no sé cual firmar.

    La primera consideración que hago es relativa a recibir la dos peticiones, lo cual demuestra algo que tengo bastante claro. Firmo aquello que considero bueno y positivo, no actúo con prejuicios, sino de acuerdo a lo que considero justo bajo mi humilde punto de vista. Podría estar de acuerdo con las dos peticiones, aunque hago una reflexión sobre muchas de las polémicas que se dan en nuestro país y que no tienen fundamento alguno, porque «si las cosas están en los supermercados es porque hay quienes lo compran».

    No entiendo mucho porque unas personas tratan de imponer a otras sus criterios, basándose en ideologías políticas, que dicen ser progresistas o conservadoras. La polémica de ahora, tengo entendido es porque se abolió la posibilidad de la educación diferenciada por sexos y ahora se quiere restablecer. Aunque la cuestión de fondo es más profunda y tiene que ver con su financiación. Es decir, quien quiera educación diferenciada que se la pague, cosa que no está mal, pero ¿De qué manera se conjuga esto con el derecho a la educación? Es, sin duda, una cuestión compleja.

    No obstante, lo que me viene a la cabeza fundamentalmente, es el título de esta reflexión. Es decir, si existe educación diferenciada es porque hay personas que lo demandan ¿Entonces por que quitarlo?, ¿Sólo porque algunos lo consideran conservador o retrógrado? No lo comprendo. Un estado plural, es aquel que respeta las minorías, sin importar su condición.

    La libertad, mi libertad supone que yo puedo elegir, sin tener que aceptar imposiciones de algún tipo. Si considero que la educación publica (que así lo creo), es la mejor para mis hijos o si creo que lo mejor para ellos, además, es la educación en colegios mixtos, que también es así, no tengo porque obligar a todas la personas a que piensen igual que yo. Deberían existir todas las modalidades de educación para que cada cual eligiera la más conveniente para sí mismo y para las personas que tiene a su cargo.

    La verdadera libertad y democracia se basa más en el respeto a la diferencia que en la imposición de las ideas del grupo que gobierna. Por eso, nuestras decisiones debieran ser tomadas en un gran supermercado, donde si hay algún producto es porque es útil y hay quien los compra.

  • Ni comen ni dejan comer

    Es un viejo dicho que se aplica a personas que abundan en nuestro entorno. Gente que únicamente busca destacar, tener mucho y más, ser el objeto de todos los elogios, sin caer en la cuenta que ninguna de esas cosas son importantes en la vida. Ni comen ni dejan comer se dice de quienes ocupan algún lugar destacado en el entorno y no quieren dejarlo por nada del mundo, porque consideran que sin esa distinción dejan de ser importantes, sin darse cuenta que el destacar no tiene es relevante…

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    La sociedad hoy nos inclina a una serie de valores que no generan la felicidad, al menos no nos dan una felicidad duradera. Hoy admiramos a quien luce un cuerpo bonito en la playa, a quien la vida le sonríe porque ha tenido suerte, a quien tiene dinero y puede permitirse ciertos lujos. Pero, si pensamos un poco y le quitamos a esas personas esas situaciones accidentales, ¿Que ocurriría? Al guapo lo despojamos de la belleza, al que tiene suerte de su fortuna y al rico de sus lujos, nos quedaríamos con pobres personas que no saben vivir, necesitan recibir la aprobación de los demás para ser quienes son. Si pierden esa distinción pierden la vida. Son individuos que demandan alimentar su ego con nuestra aprobación y admiración. Se convertirían en quienes ni comen ni dejan comer.

    La felicidad no se encuentra en lo que opinen de nosotros. La felicidad está en lo que tu opines de ti. De tu autoestima. No puedes esperar que los demás aprueben tu conducta, tu suerte, tu físico para poder ser feliz. Así muchos se afanan en machacarse en el gimnasio, en trabajar como negros para conseguir tener el coche último modelo y así gozar de cierto prestigio, pero si se desposeen de todo lo que les rodea, ni comen ni dejan comer.

    Por eso hay quienes se empeñan en darnos esos falsos ideales de felicidad. El placer da la felicidad. Lo mejor es unas vacaciones de ensueño en el Caribe, lo ideal es consumir. Y muchos siguen comiendo de esa falsa felicidad, que nos alegra y nos hace sentirnos bien mientras dura el éxtasis de las vacaciones o con la ultima adquisición. Perro en cuanto nos aburrimos volvemos a la misma monotonía. A no tener hambre ni ganas de comer.

    Por eso la libertad y la felicidad no está en hacer caso a los que «ni comen ni dejan comer», sino en el diálogo interior, en la autoestima, en tu fe y tus creencias, siendo critico con todo aquello que nos rodea. Teniendo muy claro que lo material no es eterno y que debemos buscar nuestro «yo» alejado de todos nuestros accidentes para no convertirnos en personas que ni comemos ni dejamos comer.

  • Por no molestar a los demás

    Las personas nadamos entre muchas aguas. Elegimos comportamientos en función del lugar en el que nos encontremos. De ese modo, no hacemos absolutamente lo mismo cuando estamos con compañeros de trabajo que en casa. No es igual una comida familiar que una de empresa. Siempre nuestro comportamiento se mueve por una serie de objetivos. Y, en general, lo que tratamos es de no escandalizar, mostrando aquello que se espera de nosotros. (más…)