En un mundo crispado 

El otro día estaba en una reunión y antes de empezar a trabajar, como es normal, se trataron temas de actualidad ¡estaba más perdido que un ciego en un campo de minas!, como si me hablaban en chino. No entendía nada.  En estos casos es bastante aconsejable asentir con interés, como si conocieras todos los detalles de las noticias y tan pancho. Si tienes oportunidad de opinar algo porque tienes algún detalle, lo haces y sales tan feliz.  

Un mundo crispado

La verdad es que no me sentí mal.  Puede parecer que pequé de enterado o prepotente: ¡mira este no se entera de las noticias y encima sale tan airoso!  Pero, sinceramente, para mi, eso es salud.  Hace tiempo y retiempo que no veo las noticias, algo que he recomendado con frecuencia. No vale la pena.  Tomé esa determinación, cuando escuchando la radio —mi enorme compañera cada día— terminaba la jornada de mal humor por lo que oía.  Al final, no veo noticias y la radio la sustituyo por podcast o audiolibros.  ¡Y tan feliz!

Tienes algún problema como el que describía al principio, estás en una reunión y no te enteras de nada o no te enteras de lo que dijo el político de turno que mandó a hacer gárgaras al opuesto y el medio de comunicación que ensalza a uno y crucifica a otros según quien le pague o la ideología política a la que obedezca. Pero ¿No ves nada, no te enteras de nada?  

Tampoco es que pase de todo.  Suelo seguir las noticias por algunos periódicos digitales que miro los titulares y entro en alguna que me interesa y poco más.  Estamos en un mundo crispado, donde los medios comunicación añaden más gasolina a ese fuego de la crispación.  Al final el insulto, la bronca, el mal rollo se nos va contagiando y vamos por el mundo de bastante mala leche… ¡Y así nos va!  

Viendo un partido en la televisión asistí luego una media trifulca entre aficionados.  Buscando lo sucedido en redes sociales los insultos llovían  como en una tormenta. Tremendo. Por eso es que vivimos en un mundo demasiado crispado y enfadado, donde los medios de comunicación y las redes sociales tienen gran culpa, porque, como dice el refrán hacen leña del árbol caído y continuamente nos cuentan  o se difundan que generen controversia para tener audiencia, que a su vez da el rédito económico en forma de publicidad. 

Pues, lo siento prefiero seguir siendo un analfabeto de la actualidad, pero feliz. Prefiero escuchar en la conversación y no intervenir antes que estar cabreado por lo que dijo el charlatán de turno. En un mundo crispado, seguiré siendo un pequeño ignorante de la “rabiosa” actualidad.  

No hay que apostar por no ver o escuchar nada, sino por tratar de ser feliz y la crispación no ayuda. Apostemos por la paz como forma de lograr la felicidad y disfrutar de una vida plena.

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