La curiosidad que despertó al gato

El dicho es el contrario: la curiosidad mató al gato, imagino que lo sabes. Pero probablemente pueden imaginar tambien que, muchas veces, la curiosidad es lo que nos mantiene vivos/as. Hay varios ingredientes que nos mantienen ilusionados y con ganas de seguir adelante pese a las dificultades.  Precisamente, la curiosidad es uno de esos ingredientes maravillosos 

Seamos curiosos…

¿Qué es la curiosidad?

El diccionario no tiene desperdicio. Dice que la curiosidad es la cualidad de curioso. Bueno, venga vale y ¿Curioso? “Inclinado a enterarse de cosas ajenas” ¡Vaya por Dios, El diccionario me chafó la idea que quería compartir! Menos mal que tenemos la segunda acepción: “Inclinado a aprender lo que no conoce” Por ahí van los tiros. Tener curiosidad es no cerrarnos a lo desconocido, no saberlo todo, no creer que que estamos de vuelta en casi todas las facetas de la vida. 

La curiosidad, desde el punto de vista que considero, es un acto de humildad. Un simple: “no lo sé, cuéntame”. Es ser un poco, o un mucho, como Sócrates “Sólo sé que no se nada”. Sin embargo, no sé porque lazos del demonio, queremos saberlo todo. Nos avergüenza admitir que no nos hemos enterado, que no sabemos, que tenemos que conocer… 

Por ejemplo, tengo la buena manía de no ver ni escuchar las noticias, así que no me queda más remedio que preguntar o escuchar cada vez que me cuentan algo. Bien pero démosle una vuelta de tuerca más a la curiosidad. No sé trata sólo de admitir que no se sabe algo, cosa que, insistimos, nos cuesta mucho.  Es como vergonzoso, como cuando en el cole nos preguntaban algo sencillo, como las tablas del dos y no lo teníamos claro.  Hemos de contestar, como el “Cuñao”, ¡Dame ya que ya lo arreglo yo! O ¿Cómo no te has enterado? 

La curiosidad que nos mantiene felices, vivos/as y activos/as es aquella que tiene la capacidad de asombrarnos por las cosas sencillas de la vida. Asómbrate de un maravillosa puesta de sol, de la lluvia o las nubes, asómbrate de cómo es posible que hoy envíes un mensaje a otra parte de mundo, cuando hace unas décadas hacía falta meses o semanas para llegara. Asómbrate de cómo plantándoselos una pequeña semilla en la tierra es capaz de dar un fruto o una bonita planta. Asómbrate de cómo somos capaces de tener energía cada día a partir de unos alimentos ¿Cuántas cosas de las que asombramos, verdad?

No perdamos la capacidad de asombro, de curiosidad, por aprender cosas cada día. Incluso, cuando sea difícil. Porque tengo la sensación que estamos perdiendo la capacidad de lucha y de resiliencia. A veces, sucede que tenemos cierta curiosidad por algo, pero vemos que nos cuesta un poco y entonces lo dejamos. Nos estimula, crea nuevas conexiones el tratar de resolver ese puzzle, ese reto, esa dificultad que nos encontramos que, seguramente, empezó por simple curiosidad. 

La cosa será, por tanto, no dejar que nos maten al gato, sino seguir siendo curiosos. Obviemos el dicho y sigamos siendo curiosos con todo y por todo.  Por cierto ¿saben la clave de la curiosidad? Es bastante sencilla, la tuvimos en nuestras manos muy de pequeños preguntar ¿Por qué? Pero, alguien dijo que éramos muy preguntones y era mejor estar calladitos. Así que pregunta, pregúntate siempre ¿Por qué? Y no dejes que maten a tu gato curioso.   

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